viernes, 11 de junio de 2010

EPÍLOGO ( vagabundos del Dharma)


“Vagabundos del Dharma, gente que anda de un lado para otro cargada con mochilas negándose a seguir la demanda general de la producción de que consuman y por tanto, de que trabajan para tener el privilegio de consumir toda esa mierda que en realidad no necesitan , como refrigeradores, aparatos de televisión, coches, coches nuevos y llamativos, brillantina para el pelo de una determinada marca y desodorantes y porquería en general que siempre termina en el cubo de la basura una semana después; todos ellos presos en un sistema de trabajo, producción, consumo, trabajo, producción, consumo…tengo la visión de una gran revolución de mochilas, de miles y hasta millones de jóvenes con mochilas y subiendo a las montañas a rezar, haciendo que los niños rían y que se alegren los ancianos, haciendo que las chicas sean felices y también las señoras mayores, todos ellos lunáticos Zen que andan escribiendo poemas que surgen de sus cabezas sin motivo, y siendo amables y realizando actos extraños que proporcionan visiones de libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas”.

Jack Kerouac. Los vagabundos del Dharma.


En una época en que las revoluciones son cosas del pasado, creemos en “la nada” y el amor lo vendimos a coños y pollas, al intercambio de fluidos con extraños, no me pidáis que os traiga esperanza, eso se lo dejo a los maestros.

El vagabundo encontró un sitio y la palabra ha perdido su fuerza. Combatir contra el sistema, apología de la libertad sin saber siquiera tácticas de acoso y derribo. Lucharé para que la mochila no caiga de mis hombros repleta de buenas intenciones, pero no me pidáis que los niños sonrían porque los padres deben sonreír primero.

Miro sobre una pared blanca mi siguiente destino, pero no solo, que cien y mil no son uno, aunque solo me basta contigo. Al vagabundo ya solo le queda un cartón de vino rancio, que tarde o temprano también acabara en el cubo de la basura. Acompáñame si quieres, que la palabra escrita no son billetes agotados, pero por ahora el perro vuelve a la perrera y los canguros a saltar por las praderas, se acabo el diario así que no me pidáis ya que os cuente cuentos, ni poemas, ni pesadillas, ni listas de la compra en los mercados de la carne, tierras asiáticas, antípodas de papel charol y viajes de tinta china.

Ahora una paz se instaló y durará porque vencí al tiempo fuera de mi espacio, y el espacio que ahora habito me gusta por ella me gusta. Sí, libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas, pero no me pidáis que presione las teclas, el viaje ha sido largo y ahora me toca descansar, ahora me toca dormir a su lado.

Volveré… como los héroes del cómic y los villanos en la vida real, como el odio y el amor que escribí en mis zapatillas, que ahora son atrezzo de la ciudad que tanto amo y odio.

Volveré…pero eso…eso ya es otra historia .

Gracias a todos.

sábado, 5 de junio de 2010

Los posos del café (all you need is love)


El famoso Juicio Final lo llevamos aquí, en el pecho. Todas las noches, sin ser conscientes de ello, enfrentamos un Juicio Final. Y es de acuerdo a su dictamen que podemos dormir tranquilos o revolcarnos en pesadillas. Ni Salomón ni psicoanalistas. Somos juez y parte, fiscal y defensor, qué más remedio. Si nosotros mismos no sabemos condenarnos o absolvernos ¿quién será capaz de hacerlo? ¿Quién tiene tantos y tan recónditos elementos de juicio sobre nosotros mismos? ¿Acaso no sabemos, desde el inicio y sin la menor vacilación cuándo somos culpables y cuándo inocentes?

Mario Benedetti



Alguien ha dejado una caja negra delante de mi cabaña, como la de los aviones siniestrados, sé que nadie habéis visto nunca una de ellas, pero no tiene mayor misterio, es una caja negra. Con ella se intenta solucionar el enigma, el suceso acaecido en vuelo, desde luego yo no me he estrellado, pero supongo que la persona que la ha depositado en mi puerta quiere descifrar algo de este viaje, tal vez por estar en una isla pasando los últimos días sabe que de aquí no puedo escapar nadando.


Mi caja negra, balance de mi tiempo, cada evento grabado en pequeñas partículas de memoria. Decido abrirla. Me encuentro un cartón de puros lleno de piezas de puzzle con una frase escrita con bolígrafo que dice “descubre tu futuro a través de tu pasado”. El juego se complica y nunca fui amante de rompecabezas. Acepto el reto, a falta de libros e ideas me siento frente a una mesita que da al mar y esparzo las piezas sobre la madera. Los minutos son horas y las horas se transforman en días, como solo tengo una semana me empieza a agobiar el entresijo. Una banda de mariachis se para y me cantan “all you need is love” de los Beatles, lo siento chicos estoy concentrado, aunque acabar, siempre me encantó esa canción. Mientras la tuna segoviana acaba el estribillo, consigo juntar unos cuantos fragmentos confusos en los que solo puedo leer una frase. Nitidez, Empieza, Nada, Imposible. Y qué coño significa esto?. NitidezEmpiezaNadaImposible. Repito y repito la frase a distintas velocidades pero no encuentro el significado… o tal vez?…en esto llega un hombre orquesta que me toca con veinte instrumentos “all you need is love”, me levanto y me acerco a él. Oye colega, acaban de venir los un coro de iglesia a cantarme la canción, y de verdad que adoro este tema pero…Oye tío, ese puzzle es tuyo?...Cuando giro la cabeza, unos lagartos como los de Komodo se están comiendo mi puzzle, un mono se aleja con los puros y un niño en motocicleta huye con mi caja negra. A la mierda el enigma de mi futuro. Apunto en mi cuaderno la frase que aun ronda mi cabeza NitidezEmpiezaNadaImposible, tal vez sea lo único claro de esta historia.

Después del trabajo arduo de mi cerebro me acerco al que ha sido mi restaurante de desayuno-comida-cena, como los viejecito que nunca traicionan a su bar de siempre. Pido tostadas, tortilla y un café, sobre la tarima un viejo con un banyo empieza a tocar una versión de “all you need is love”, ¿pero qué le sucede hoy a todo el mundo con esa canción?. Devoro la comida y de un trago acabo con el café, por una extraña revelación me quedo mirando los posos del fondo del vaso. Tal vez en ellos pueda encontrar la llave de mi futuro. Los vuelco sobre el plato e intento discernir las imágenes que puedan aparecer en esa masa sin sentido, pero solo veo eso, una aglomeración de restos de café. Intento imaginarme algo, pero nada. Qué, intentando averiguar el futuro?, me dice el camarero. Sí bueno, pero estos restos me dicen más bien poco, le respondo. Tranquilo…la Nitidez Empieza cuando crees que Nada es Imposible. Pero antes de que pueda girar mi cara incrédula ante esa respuesta el chiringuito se vuelve una batalla campal, los chicos que cantaban la versión están rompiendo sus guitarras contra el suelo mientras los otros se orinan en las mesas. Salgo en estampida del lugar y me refugio bajo una palmera. Fatigado me siento a ver el ultimo atardecer en la isla después de una semana surrealista y un coco cae en mis pies, se parte en dos y sale un cacho de tela donde bordado puedo leer

“O te comes a Madrid o Madrid te devora a ti”.

Bueno creo que siempre hay una tercera opción, sentarme desnudo en el sofá esperando que salgas de la ducha mientras escucho “All you need is love”.

domingo, 30 de mayo de 2010

Magical Mistery Tour




Dársena mil. Sube, baja. Veinte kilos a mis espaldas como el jorobado de Notredame escalando las alubias mágicas. Dársena un millón. Asientos abatibles con el té de leche condensada. Los esquimales me sonríen en el asiento de atrás. ¡Conductor no cojas el teléfono!, pero coge el teléfono. Kentucky Fried Chicken y fotos frente al espejo. Vacaciones en Malasia y los niños salen escopetado tras la muralla china. La galleta de la suerte me dice que hoy no es el día. La pipa no enciende o el tabaco no prende, que pinta de gilipollas tengo con esto en la boca, inexperto en el arte de la tabacalera me los lío con este tabaco para asombro de mis pulmones. Que playa más sucia sin barquitos de playmobil. Cervezas con dos anclas que me dan fuerza como las espinacas a Popeye. Ya no me hago fotos frente al espejo, ahora me hago una paja con la mano libre que con la otra me compro un billete a Singapur, que no es Liliput, aquí hay gigantes de hierro y cristal. Gente con puntos rojos en la frente como si un francotirador estuviese escondido en cada esquina me señala que estoy en Little India, durmiendo al lado del restaurante Katmandú, con grandes fotos de sus montañas, ratón colorao ahí ya has sido malo. Me revuelvo en la cama, vuelven los demonios y no tengo al padre Damien Karras para que me exorcice, iros y dejarme ser feliz ya, vomito bilis de palabrería.


Ciudad limpia, casi perfecta. Pero… que aburrido hemos hecho los occidentales este mundo, ya no encuentro palmeras de chocolate y solo veo mimos tras los cristales. Una ciudad sin putas en sus calles no puede llamarse ciudad.


El autobús es mágico y misterioso. Por eso paramos en la frontera-supermercado, donde la cajera me pone un sello en el pasaporte y me dice que el sombrero no va bien para el sitio donde voy. ¿Y como sabes donde voy?. Porque la dársena mil millones va a la isla de Tioman. Jiji, que nombre más gracioso, sabe que en español se dice, hey tío, y en inglés, hey man. Pero tú sabes quién soy yo, soy Marilyn Monroe de rosa. Pues entonces póngame una de calamares y otra de chopitos y déjese de tanto fideo chino que ando con la cagada líquida, ahora si me permiten me largo al excusado. Ohhhh…MIERDA

miércoles, 26 de mayo de 2010

Flames



De nuevo Kuala Lumpur. Pero hoy en la esquina de Chinatown, arden volante, ruedas, hierro, acero. El calor nos calienta la cara. Gente hipnotizada por el fuego. Sonido de claxon histérico. Me acuerdo de mi último cigarrillo en Byron. Imposible de liar. Manos sudadas. Tal vez algo nervioso. Vino del malo de esos que vienen en caja de cartón. Llega la manada de elefantes arroyando a la colonia de hormigas. Todos en linea recta se sientan con nosotros. No por tener un cenicero de oro las colillas dejan de ser asquerosas. Pies, metros, centigrados, fahrenheit, galones, litros, distintas medidas para las mismas cosas. La idiotez se mide por igual en todos los paises, y mira que tú eres gilipollas. Cuentan chistes sin gracia. Yo fumo. No hablo. No me digas nada que te estallo la jarra de vino en la cabeza. Y tú no me mires así, te quedaste con las ganas, pero ya nunca sera tu día. Me trago el humo y me despido. Humo subiendo hasta el infinito. Por encima de los edificios. Oliendo a rueda quemada. Estallan los cristales en mil pedazos. Mi viaje estalla por un visado. Rasgándose por donde debía. Separandose el plástico de la pintura. Y entonces ??? yo ya no pinto nada. Solo es un cigarro que consume a un hombre o un hombre que consume el tiempo?. No tengas miedo, el monstruo del armario se ha cogido vacaciones. Todos se acercan a mirar, pero para mí ya no hay nada que ver. El cigarro se ha terminado. Y mientras veo como los bomberos se acercan, vuelvo sobre mis pasos. El camino a casa. Y pienso, ya sé porque no se puede fumar en los autobuses.

viernes, 21 de mayo de 2010

El mago de Oz


Una gran amiga, también adicta a cruzar fronteras y la causante de ponerme en el mapa este cabo de nombre Byron, definió el lugar como la tierra de Oz, ese mágico país donde aterrizó Judy Garland con su perrito Toto para seguir el camino de baldosas amarillas. Muchos de los que llegamos a Byron buscamos ese camino, y ahora que me he quedado sin baldosas amarillas que seguir solo me queda mirar al vacío y pensar en lo que dejo atrás.

Yo también decidí buscar al mago al igual que el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león, para que pudiera obtener de él, un nuevo cerebro, un corazón y el coraje. Necesitaba elementos nuevos en mi cabeza, mi pecho y mi estomago, y busque al mago con ahínco durante meses, cuando le encontré resulto que también era yo, y que como en la película, detrás de esa cabeza flotante de humo y fuego solo había un hombre común detrás de una cortina. Descubierto tras el engaño, solo pude hablar frente a mi espejo, para darme cuenta que los deseos ya se habían cumplido y que Oz son solo dos letras para definir los sueños de uno. La tierra sigue siendo redonda en la otra parte del globo y si uno se deja guiar por la estupidez, la casa le cae encima por muchos chapines de rubí que robara a la bruja mala del este.

Simplemente ya se ha acabado y lo que vine a buscar ya lo he encontrado, descubierta mi pasión, bueno mis dos pasiones, me conozco lo suficiente para saber que soy capaz de destrozarlas con mis propias manos y mis gilipolleces, pero el hombre común detrás de una cortina tendrá que dejar los juegos de feria y jugar a la realidad, que las escopetas siempre están mal equilibradas y uno nunca gana nada al final de la jornada. Ahora Oz se ha quedado sin luces y para un payaso como yo, un circo vacío es como una guitarra sin cuerdas, algo inservible.

En la cuneta de baldosas, como en las carreteras australianas, se han quedado imágenes muertas, retratos que uno nunca borrará de su cabeza, y la lección queda aprendida sin necesidad de regla en la palma de las manos. Ahora sé que…

Uno nunca se cansa de ver el mar. Que es mejor cenar a las 19 que a las 22. Que si no chequeas el aceite, tu coche se puede joder. Que olvidar se dice forget, aunque uno nunca olvida lo que deja atrás. Que los españoles somos unos chorizos, auque si me olvidé de cómo saben con pan. Que un libro se merece más que la palabrería en ingles o en castellano. Que el fin de años no es lo mismo sin uvas, auque me pillo el mismo pedo todo los años. Que la parte de atrás del supermercado no es tan oscura y que seáis felices y comáis perdices, aunque en el fondo no me traguéis. Que les jodan a los hippies y a los surferos, a las rubias y a los modernos, porque siempre quise ser como ellos. Que les jodan a los que hacen ruido por las noches y a los que hacen ruido por el día, y vivan los coreanos y taiwanesas que uno no saben si están vivos o se han cortado las venas con el ratón de su ordenador.

Ahora sé que los idiomas no son lo mío, ni el surf, ni los tallarines en tres minutos, ni tocar la guitarra, ni pagar multas, ni llevar zapatillas, ni reír las gracias, ni pintar la mona, el no llevar barba, ni las normas absurdas, ni las arañas gigantes, ni que un Madrid-Barsa sea de madrugada, ni el tipo ese que se llama Michael, ni cuando poner at, in, on, ldskfjdfdslfsdfjsdfsld… pero me encuentro feliz y en paz, que de eso se trataba.

Cuando se acaba es momento de saltar a otro continente buscando otro contenido. Así que se termino mi estancia en Byron, ahora me voy a Nepal donde la nieve tapa lo que uno pisa y uno piensa lo que hay bajo la tapa de su cabeza. Gracias mago, león, espantapájaros y hombre de hojalata, gracias Oz por llamarte Byron, gracias a todos los personajes que me he encontrado.

Cuando el 21 de julio llegue a Madrid, intentando luchar contra los pronósticos, la crisis, la contaminación, el cementazo, el stress, el desempleo y los chicles de fresa que se te pegan en los pantalones, sabré si como Dorothy puedo decir 'no hay lugar como el hogar' o simplemente…………………..ELIJO LA VIDA.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Todos menos tú



Estaba el gitano, las dos niñas y el que nunca sé como se llama. Estaba el “uruguaio” que me decía algo sobre las luces y los haluros de plata que sacaban las vergüenzas. Estaban las 4 tortillas españolas y los gusanitos naranjas que no veía desde mis diez años. También andaba por hay los 30 litros de sangría, de un vino que era la sangre del cristo suicida. Había dos macacos, que no comían plátanos pero vigilaban la piscina de sangre por si a alguien se le ocurría mear en ella o ahogarse. También tres coreanos en busca de americanos y una rusa en busca del talento para la danza. Estaba el que tocó con Paco de Lucia, pero su guitarra solo tenia cinco cuerdas, y el que canta como Camarón pero en su cabeza solo tiene tres pelos. La rubia de las pastillas sin receta besando al verdugo de neuronas; menos mal que yo ya dejé la automedicación. La que está casada con el casado, que no paraba de vigilar, pues ya se sabe que siempre andan por estos sitios los agentes del divorcio. La que es suiza y habla español y el español que nunca dice nada. Por suerte no vinieron los cretinos, pero si su perro, con gomina para el pelaje y que nos dejo una cagada en la puerta. Me encontré al loco sin su camisa de fuerza y a la que siempre sonríe, muy seria. Los Black Rebel Motorcycle Club nunca llegaron, pero todos sabemos que es muy complicado encontrar gasolina en Australia. El Dj tampoco vino, nos contaron que le habían secuestrado unos niños a punta de caramelo, pero yo creo que era mentira, todos sabemos que los niños de ahora te pegan una paliza y te matan.



Estaba el que suele ser el más borracho y el que suele ser el más fumao, y terminó cuidándonos a todos. Me encontré con la nevera donde se esconde los cuerpos del delito y también con el coche donde todo el mundo orina. Estaban el Sr. Canguro, que sujetaba las cabezas en el lavabo y el Sr. Koala, que empujaba a la gente por las escaleras. El de los pelos de Krasti que no dejaba de brindar conmigo, y el de las rastas que venia con el de las cinco tablas. Y también vi al pobre Kurt Cobain, que siempre le manchan la cara con mierda. Había un radiocasete de esos que llevan los negratas en Detroit, pero dentro no había nada que mereciera la pena, así que alguien se empeñaba en darle patadas. Estaba el andaluz que tiraba platos como frisbees y estallaban en el suelo como lagrimas.El italiano y la suiza y el francés y el alemán, pero ahora se han cambiado el pasaporte y ya no sé quien es quien. Estaba el tipo que asesina gamusinos todo ensangrentado. El tipo que mira con caras malas. El tipo que durmió a la intemperie cansado de vivir de noche. Y el que borro todo de su memoria, ya que odia acumular basura en su cerebro. Vinieron muchos tipos y yo fui muchos tipos, pero ya estoy cansado de tantos disfraces, creo que me quedo con uno, lo malo es que la lavandería siempre me la encuentro cerrada.

Como dijo Sabina al que por cierto tampoco encontré, en una de sus canciones…


Estaban todos menos tú.

lunes, 3 de mayo de 2010

Sr. Canguro

Atropellamos anoche a los patitos?.No, creo que no. Y quien pagó el pato?.Tú, como siempre. Por qué tengo chinchetas en la cabeza?. Porque bebiste demasiado. Que tiene que ver el beber con las chinchetas. Es proporcional al tamaño y filo. Por qué tengo chinchetas en el estomago?. Las que te sobrarían de la cabeza, además que sería de un domingo si no te doliera nada. Ah, pero hoy es domingo?. Sí claro, por eso tienes chinchetas en la cabeza y el estomago. Jo, odio los domingos. Por?. Siempre me duele algo, y nunca encuentro algo con lo que entretenerme. Pero si hay mil cosas. Ya pero mi mente se olvida de contar, mi meado es más amarrillo y la nevera siempre está vacía. Pero si estás en Byron Bay. Bueno, Byron también suele estar vacío los domingos. Pero si dicen que es el mejor día aquí. Tal vez para los que tienen un buen día, pero yo odio los domingos. Y eso?. Creo que lo inventaron los fabricantes de sofás, de aspirinas, fútbol, cine y palomitas, y los que inventaron lo de estar con alguien que no se larga de tu cama un domingo por la mañana, fíjate si lo odio que creo que soy ateo por que dije, quien cojones pondría el domingo como el día de Dios. Pues si no crees en Dios no iras al cielo. Solo me interesaría ir al cielo si alguien me asegura que en la sala de espera me pondrán el KidA de Radiohead. Creo que hasta que no te mueras no lo sabrás. Ya, por eso lo escucho en la mini cadena.

Oye, y si eliminamos el domingo del calendario. Ufff, peor, saltamos directamente al lunes, prefiero a la que nunca se va de tu cama un domingo por la mañana cuando tú lo único que quieres es tomarte una aspirina y tumbarte solo en el sofá a ver algún partido, lo prefiero antes que el lunes. Ok, pues saltemos al martes. No sé si esta solución tuya me agrada. Y entonces por qué no eliminamos el sábado noche, que parece ser el desencadenante del problema. Imposible, porque entonces no tendrían sentido los demás días de la semana. Ya, claro.

Bueno pues tendrás que hacer algo, vives en una tienda de campaña, sin sofás, ni tele, ni palomitas, y hoy nadie se larga o se queda, porque no hay nadie. Estas tú. Ya pero yo soy tu amigo imaginario y eso no cuenta. Podría poner música, eso siempre me alegra los domingos. Y tus vecinos, que dirán?. Ellos también odian los domingos, seguro. Bueno pues pon música. Y que pongo?. Sunday de Bloc Party. Joder, eso es muy poco original. Mira Fher, tú eres muy poco original, siempre te levantas con resaca los domingos, así que tú me dirás. Oye Sr. Canguro, eres el amigo invisible más coñazo que me he echado. Bueno eso tiene fácil solución, búscate a otro.

Sr. Koala. Dime. Atropellamos anoche a los patitos?.No, creo que no.

sábado, 24 de abril de 2010

I'm the egg-man (vagos y maleantes)

"Todos los hombres solos están obligados a poblar su soledad"
André Malraux


Me paso el día borracho. Bueno tal vez esa no es la palabra, mas bien es la sensación que te dan dos cañas a una hora demasiado temprana, cuando te levantas de la mesa pensando, que tio más cojonudo soy y en que sitio más cojonudo estoy. Pues así me siento, lo único que no estoy en un sitio cojonudo, ni soy un tio cojonudo. He pasado los últimos días en tres megalópolis asiáticas. Las recorro sin ninguna gana y hacia ningún lugar. Mirando el suelo a mi paso. No veo el cielo que está tapado por cemento, contaminación, palillos chinos y bombillas que hacen Brrrrrr...o simplemente no lo veo porque no levanto la cabeza. Voy de aquí para allá, pero sin ninguna convicción de encontrar el allá. Me he convertido en lo que mi abuelo denominaría, un vago y un maleante. Escribo historias sobre boxeadores que lloran como niños y de hombres que se levantan con la nariz rota y 1000$ falsos en su chaqueta, y ni siquiera sé si son el mismo tipo.

Como mi Casio water resist amarillo se rompió por una pistola de agua, y hace meses que me robaron el movil, me he comprado un despertador azul eléctrico que llevo en el bolsillo y ando esperando que suene la alarma para la siguiente cerveza. Mato el tiempo comprándole ropa a los chinos, y supongo que por efectos del alcohol, intentando sentirme un tio cojonúdamente cojonudo, me he comprado dos pantalones de marica, una camiseta de zapatillas y una camiseta-de-Kurt-Cobain-que-no-es-una-camiseta-de-Nirvana. Así que un día me pongo la de Curtis y otro la de Cobain, y voy con mis dos poetas suicidas por si ellos quieren mirar al cielo.

Otra de mis tareas es leer, pero cuando te encuentras a nosecuantoskilometros, encontrar libros decentes en castellano en librerías de segunda mano es complicado, y te aferras a cualquier cosa. Estoy con uno de una chiflada neurótica y deprimida que me cuenta en quinientas páginas su depresión de neurotica chiflada. Encontre otro de uno de los chiflados de gomaespuma y uno más de Benedetti para que me cuente lo chiflados que están en Sudamérica. También tengo un libro en inglés, pero necesito concentración, así que quitando el tiempo de después de levantarme, el tiempo antes de acostarme y el tiempo que paso borracho y sintiéndome cojonudo, pues solo le dedico un par de minutos al día.

Escucho a los Beatles a todas horas. Una y otra vez. Una y otra vez. Y como paso de una mazmorra sin ventanas, a un zulo sin ventanas de ciudad en ciudad, he decidido organizar fiestas beatlenianas en mis cuartuchos de paredes blancas. Lady Madonna, Magical Mistery Tour, Lucy in the Sky with Diamonds, pero cuando llega Hey Jude ya estoy cansado de la fiesta, y me quedo dormido al final del estribillo, soñando con prados verdes y mariposas que son cometas, montañas con linternas en sus cimas, hombres sobre tablas de planchar y mares con barquitos de papel...creo que me largo a Byron, lo necesito.

jueves, 22 de abril de 2010

No más


No te veo, no te oigo, no te siento.

No más tú, ahora solo yo.

No más Malasia, ni Tailandia, ni Camboya.

No más tallarines, ni arroz, ni pizza, ni espaguetis.

No más papel del culo rosa, en baños que son bañeras y duchas que son baños.

No más camas duras, ni blandas, ni ventiladores que soplaban los sueños.

No más pistolas de agua, ni cubos de colores, empapados pero nunca de lágrimas.

No más aviones, ni barcos, ni autobuses, ni tuk-tuk, ni motocicletas.

No más furgonetas psicodélicas que nos llevaron camino a la libertad que tatuamos en nuestra muñeca.

No más Jack Jonhson, ni José Gonzalez, ni camisetas de Bowie y Joy Division.

No más detectives de Auster, que nunca saben lo que buscan por qué nunca son lo que parecen.

No más vagabundos del Dharma, durmiendo acurrucados mientras Jack nos cuenta uno de sus cuentos.

No más batidos de plátano, ni sandía, ni limón, ni apuestas de cucarachas y gusanos fritos.

No más pies negros de andar por el país de las últimas cosas.

No mas monedas raras que nunca lograste descifrar, ni cruzar fronteras que llevan a ruinas y pobreza.

No más helados del Seven Eleven que siempre se me caian al suelo en el mejor momento.

No más playas paradisiacas, ni tiburones que te daban miedo, ni tortugas que nunca vi.

No mas robos de mochila, ni pantalones estilo talibán.

No más budas de piedra y oro, ni túnicas color azafrán.

No más corridas tuyas , ni mias, ni sudores frios cuando nos pusimos malos.

No más soles naranjas, ni estrellas que no se veian, ni estrellarnos contra un camino de tierra.

No más camisas rojas que luchan por lo de siempre, y los de siempre les tiran balas a la cabeza.

No más cervezas con hielo, ni tabaco sabor vainilla, ni "white russian" con pajita.

No más ranas de madera, ni pájaros que imitar cuando estábamos borrachos.

No más besos de buenos días, ni buenas noches al oido.

No más ice coffee con azucar para toda la eternidad.

No más pagodas que nunca acaban, ni chinos que se nos quieren colar.

Mil pañuelos camboyanos y nada con lo que limpiarme, secarme. El vacío.

No más tú, tú ya no estás.

martes, 20 de abril de 2010

Erase una vez... la pesadilla

Erase una vez un país llamado Camboya. Corria el año 1970, y en su país vecino, Vietnam, EE.UU. intentaba convencer al mundo de que las guerras las gana el más fuerte, y el rojo era un color que no gustaba. En Camboya un grupo guerrillero cercano al maoismo, llamado "los jemeres rojos", comenzaron una guerra civil. Empujados por el seismo de la guerra de Vietnam, los jemeres rojos tomaron la capital de Camboya, ganando la guerra civil y dando comienzo a la revolución más radical y brutal que el mundo pudiera ver.

Pero el mundo se tapó los ojos despues de que EE.UU. perdiera, dos semanas después, la guerra de Vietnam. Ya nadie miraba hacia Indochina, y nada se perdia allí ya. Con la llegada de los jemeres rojos y su lider Pol Pot al poder, se implanta el "año zero" y se intenta transformar el país en una gran cooperativa agraria. El sueño se transforma en pesadilla y en los siguientes cinco años, dos millones de camboyanos mueren a causa de las politicas extremas del jemer rojo. La vasta mayoría de la población con estudios fue ejecutada. Hablar una lengua extranjera o vestir de manera occidental, podía ser una excusa para ser asesinado o torturado, por considerarse un parásito de occidente. La gente fue expulsada de las ciudades y recolocadas en el campo. Escritores, doctores, abogados e intelectuales fueron aniquilados. Personas que trabajaban para el anterior gobierno eran asesinadas con sus mujeres e hijos. Después de cinco años de terror, y con el final de los jemeres rojos con la invasión de Camboya por Vietnam, los que sobrevivieron al apocalipsis habían perdido al menos a alguien de su familia. La pesadilla se instaló en la mente del país, y muchos tardaron en despertar.

A veces correr es la única alternativa en un mal sueño, y a veces también es peligroso correr. Vamos sobre la moto, como si huyéramos de no se qué. La carretera es de tierra y pierdo el control. Dando tumbos nos vamos al suelo, rodando por la grava. El miedo puede al dolor, y me levanto corriendo hacia neni. Rie o llora?, solo la puedo ver la boca tras el casco. Se lo quito, y rie por no llorar. Las heridas son leves, rasguños en las extremidades. Diez campesinos nos rodean, me ofrecen balsámico de tigre, que me moje las heridas en gasolina. Pero yo solo quiero irme, llegar al hotel y lavarme las heridas. Enderezo la moto y llenos de polvo nos vamos con el susto pilotando.


Ahora que escribo esto, cuando ya solo quedan las costras, me doy cuenta de cual es la mejor cualidad del hombre. El olvido. Al sufrimiento. Al dolor. Ya me olvidé de las heridas, como los camboyano olvidaron las muertes y el terror para poder seguir viviendo sin llorar. Olvidaron lo que no entendieron como yo olvido lo que os quería contar.......a si....ya sé cual es la peor cualidad del hombre. El olvido. Al sufrimiento. Al dolor. Por eso una y otra vez volvemos a matarnos los unos a los otros. Reproducir en vida las pesadillas.

domingo, 11 de abril de 2010

I belive in Joy Division


David Bowie, Ian curtis. David Bowie, Ian Curtis...delante de una tienda de ropa intento decidir cual de las dos caras llevaré con entusiasmo juvenil en mi pecho. Nos encontramos en Ko Phi Phi, la joya de las islas tailandesas. La playa de "La playa". Un lugar donde te puedes encontrar una camiseta de Bob Marley sobre un fondo de colores chillones, y bailar borracho sobre una tarima a dos metros del mar y aún sentir que estás en un paraiso perdido.


David Bowie,Ian Curtis...creo que siempre me ha sentado mejor llevar a vivos que a muertos. Pago la camiseta de Bowie mientras el cantante de Joy Division me mira con sus ojos tristes desde el perchero, como intentando hacer entender que aun muerto, la vida le sigue pareciendo una mierda. Nunca entendiste la libertad, hasta que al final te sentiste libre para ahorcarte en el comedor de tu casa.

Salgo con la palabra "libre" rondando mi cabeza y como por un impulso mecanico entro en una Tatoo shop, donde un chaval de diecisiete años me tatua, con un bamboo de medio metro y una pequeña cuchilla, la palabra "libre" en tailandés sobre mi muñeca derecha. El dolor me hace sudar mientras veo la tinta negra inyectándose en mi piel. Marcada ya para siempre, para que no olvide sentirme libre para hacer gilipolleces como esta. Libre de seguir llevando la cara de una estrella del pop sobre mi pecho. De gritar "I belive In Joy Division". Libre de follar o no follar. De salir o entrar. De creer o no creer. Escribir o leer. De estar tan perdido aún, que no sé ni a lo que me quiero dedicar. De decir "te quiero" aunque no crea en el amor. De morirme solo, aunque no crea ni lo que digo. De decirle al ni;o que acabe, que mi muñeca revienta, y ver que neni también es libre de seguir este juego de palabras.

Viajamos a Phuket. Un circo de cuatro esquinas. Cuando te alejas de los focos puedes encontrar la tranquilidad, incluso la belleza. Pero el espectaculo está en el centro para el disfrute de niños y mayores. Precios insolitos. Nos unimos a la fiesta. Estreno mi camiseta verde de Bowie, junto al color de los luminosos, la música, el ajetreo. Las chicas tailandesas, muchas de ellas putas, bailan frenéticas dentro de los locales. Los extranjeros, muchos de ellos viejos, se chupan la baba de la comisura de los labios. Los demás, miramos asombrados como si de un truco de magia se tratara, que parece que es real, aunque buscamos el truco y la mentira.

Cuatro chicas jóvenes bailan sobre una barra americana siguiendo el ritmo de la canción "Digital", o mas bien el soniquete tecno que la acompaña. Casualidades de esta historia, la voz de Curtis se oye ahogada por la base tecno de la versión. La canción de Joy Division me recuerda la propia historia del nombre del grupo. La división alegre, mujeres alemanas transformadas en putas para disfrute de los altos mandos nazis, madres de la que sería la futura y auténtica raza aria. Hoy las putas tienen la tez oscura y los ojos achinados, se contorsionan delante de alemanes, ingleses, americanos, japoneses, franceses......que disfrutan de su "división alegre".

La palabra ''libre" pegada a mí, no sé que nivel alcanza en este espectaculo. Libertad de hacer lo que uno quiera con su cuerpo, con su dinero. Juego de la libertad. El todo o nada. Fascismo o anarquismo. Duro o blando. Donde no hay equilibrio porque nadie lo encuentra. Y yo me callo, que no soy juez, ni Dios, y tal vez un día mis billetes vaya a esas manos y mi polla a esos coños. Pero cuando ves a un viejo llevando de la mano a una adolescente. Por qué él, es libre para hacer esto? Es ella realmente libre de hacerlo?. Neni y yo nos subimos a la moto y nos largamos. Por hoy no me apetece gritar "I belive in Joy Division".


http://www.youtube.com/watch?v=tRnWYALFPCw&feature=related

miércoles, 31 de marzo de 2010

Ya oigo a mi madre




Ddfsdfsdfdfsf...

what?

dfsdfsdfdfsf...

sorry?

El sello son'o fuerte sobre mi pasaporte. Sigo sin entender el inglés de estos tipos. Estoy de vuelta en Kuala Lumpur. Y nada ha cambiado aquí desde mi primera visita al principio de mi aventura. Las misma capa de mierda en aceras y edificios. La misma polución se sostiene en el aire. El mismo chino sin dientes me pide monedas en su esquina. Y la torres Petronas siguen mirandonos desde arriba. Todo sigue en su sitio, menos mi mochila. Me la acaban de robar. Justo leia un cartel de "CUIDADO CON SUS PERTENENCIAS", y ya no está. Poca pérdida la verdad, pero ya oigo la voz de mi madre diciendome "CUIDADO CON TUS PERTENENCIAS". Y es que no aprendo. Y cuando retengo las lecciones pues a veces no son como yo creia.

Mi profesora Maricarmen, siendo yo pequeño, nos enseñaba en su clase de ciencias naturales la leccion del día. Recuerdo un gran dibujo donde ponia "SELVA". En la selva había tigres, elefantes, cocodrilos, monos. Yo como sigo mostrándome igual de ilusionado que un ni;o a mis treinta años, pues pensé que en la selva me encontraría con todos esos bichos, pero después de estar media hora enchufando con una linterna a un arbol, donde supuestamente los animales viene a beber agua, y no ver nada, y que lo mas cerca que estuve del peligro fue, un saltamontes loco que me saltó a la cara y casi me saca un ojo, pongo en duda la única lección que retuvo mi mente de la señorita Maricarmen. Pensareis que soy un ingenuo, tal vez puse demasiadas esperanzas en las selvas del centro de Malasia.

Decidí que no me volvería a pasar esto de creer lo que no es. Así que cuando me dijo el tipo de las cabañas, todos los peces de colores, tiburones, y corales que vería bajo el mar en las islas del extremo malayo, pense, venga hombre que Maricarmen solo hay una y yo ya tengo treinta a;os, así que me sumergí con la idea de ver algunos peces como los del Retiro, unas cuantas latas de cerveza y unas suelas de zapatillas Nike. Bendita Maricarmen, tenía razón, debajo de el mar, hay peces de colores, tiburones, calamares, medusas, coral, coral, coral, y una lata de cerveza. Y neni y yo nadamos con nuestro tubo y nuestras gafas. Asombrados del mundo que vemos, un espacio que no es el nuestro. Flotamos sobre el suelo. Volamos sobre los peces. No hay ruido, ni coches, ni jefes, ni dinero. Puedo escuchar mi respiracion, y saber que por un momento si que realmente te olvidas de todo.

Y la baba se me cae bajo la sombra de la palmera, pero como me he dormido, el sol se ha movido y me ha dado de lleno, y me he quemado, pero si yo ya estaba moreno!!!...ya oigo la voz de mi madre diciendo "CUIDADO CON EL SOL", y es que no aprendo. Pero cuando uno está tomándose un zumo de papaya, las lecciones se van de la cabeza. Perhentian son una islas pequeñas, muy pequeñas, por eso mi profesor Basilio nunca me las enseño en su clase de geografia. Así que todos mis ex-compañeros de clase nunca sabrán que las Perhentian son unas islas paradisiacas. Neni y yo nos vamos a la esquina de la isla de la esquina, y claro, no hay nadie, bueno si hay gente, pero poca, y eso ya es un lujo, que...quién se ba;a solo en una playa con palmeras, aguas cristalinas y unos cocos grandes como pelotas? y no me vale el Robinson Crusoe ese, que yo sé que es ficticio, que tengo treinta años y ya no soy ingenuo.

Pero cuando uno suelta por el culo un líquido menos espeso que el aceite, piensa, por qué fui tan ingenuo de creerme que aquellos tallarines que me ofrecieron en el puesto callejero de Lanwaki, podrian estar tan ricos cómo las croquetas de mi abuela?, bueno... en su defensa tengo que decir que estaban ricos, pero de la mierda que suelta mi culo, no podria decir lo mismo. Ya oigo la voz de mi madre diciendome "CUIDADO CON LO QUE COMES", y es que no aprendo. Seguro que Maricarmen, Basilio y mi madre, incluso el tipo de las cabañas nunca comerian en un puesto callejero. Creo que alguien más no atendio ese día a la lección, pero como neni es una señorita, no os dire lo que salio de su culo...ni de su boca. Ya oigo la voz de mi madre diciendome "CUIDADO CON QUIÉN TE JUNTAS".

miércoles, 17 de marzo de 2010

un buen nombre de perro


Sidney...siempre me ha gustado ese nombre. Sidney... alguien que se llame así, tiene que ser atractivo, elegante, ingenioso y algo divertido. Un caballero, o uno de esos jovenzuelos deportistas con la vitalidad incrustada en la cara. Sidney... pensar en un perro con ese nombre, no le pegaria a un caniche o un chihuahua, solo de pronunciarlo os vendra a la mente un gran mastín o un dogo. En definitiva es un gran nombre, y al igual que lo pienso yo lo tuvo que pensar la persona que decidio bautizar con ese nombre, a la ciudad en la que me encuentro. Posiblemente el tipo que dijo, esto es Sidney, nunca se pudo imaginar la ciudad que veo ante mis ojos, pero tal vez deseo que fuera como el nombre determina, y en cierta medida lo ha conseguido, atractiva, elegante, divertida y con una vitalidad incrustada en la cara de sus habitantes.

Y es que los ciudadanos de Sidney llevan siempre una sonrisa en la cara. Y es que es facil tenerla cuando de camino al trabajo te montas en uno de los ferris y ves todas las mañanas la inmensa bahia, y no te tienes que tragar un atasco en un secarral de la M30. O llega un domingo y te vas con tus gafas modernas a darte un garbeo y mostrar el modelito a Bondi beach, viendo de fondo los surfistas cogiendo olas y el viento del pacífico dandote en tu cara, y no sentarte oliendo a pis en alguna esquina sucia de La Latina. O cuando sabes; bueno los ciudadanos de Sidney no lo saben, pero tendrian que ser conscientes de la suerte que corren, que Miguel Garrido, sus historias manidas y chistes sin gracia se encuentran en la otra parte del mundo. Cosas como esta, hacen que Sidney este a la cabeza de las ciudades con mas calidad de vida. Asi que ahí estamos neni y yo, abrasándonos la cabeza mientras vemos a las señoras, señores y niños, sonriendo de camino al trabajo o al colegio.

Así que con el calor de finales de verano nos dirigimos a Hyde Park a intentar echar una cabezadita, y cuando cierro los ojos durante un minuto me siento como en un gr'an cuarto oscuro, solo oigo jadeos y más jadeos, abro lo ojos y para mi decepción nadie me está agarrando la polla. Y es que en esta ciudad el que no sonríe es que est'a corriendo, solo se ven corredores para arriba y para abajo, sudando y gimiendo. Oficinistas, pizzeros, abogados, limpiabotas, todos se calzan las zapatillas y salen a correr. Solo de ver a tanta gente moviendose con ese calor, yo ya me cansaba, así que decidimos dejar esa orgia del desodorante Axe y largadnos a nuestro hostal a montarnos nuestra propia fiesta.

Y madrugando nos montamos en un mini bus, y nos dirigimos a las Blue Mountain; como no podía ser de otra manera, también tienen montañas. Y aún me imagino a esos corredores cansados, y los pechos bamboleándose de las secretarias en su hora del "deporte", y como pensar en deporte y pechos me cansa, me quedo dormido. Y nenis me levanta, y me saca del minibus, y me planta un café en la cara. Y sentado en la terraza de un maravilloso café, en un pueblecito de cuyo nombre no logro acordarme, veo como todos siguen sonriendo, y al carnicero se le ve feliz, y el del quiosco se le ve feliz, y el hombre que corta el cesped se le ve feliz, y yo, por eso de pasar desapercibido pues también sonrio, y me tomo el café mientras pienso como sera la happylife en este pueblecito de cuyo nombre no logro acordarme, donde podria apostar los pechos de 3 secretarias a que el suceso mas grave que aparece en el periodico local es que el gato de la señorita Smith se quedo atrapado cuatro horas en la copa de un arbol; espero que despues de escritas estas palabras no me entere que el carnicero sonriente mató a diez niños a la puerta del colegio, pero como no lograre acordarme del nombre del pueblo siempre nos quedara la duda.

Y las Blue Montain, pues no son azules, y me explican que es por el aceite de eucaliptos que se evapora y le da un aspecto azulado a las montañas . Ahhhh, digo yo, otro gran tipo el que bautizo a las montañas estas, seria el mismo que el de Sidney?.

Y recorremos cascadas y bosques, y me doy cuenta de que estoy perdiendo la forma, ya que voy con el gordo hortera canadiense en la cola del grupo. Tio si vivieras aquí, le digo, correrias todos los dias, tus padres te hubieran llamado Sydney y hoy serias atractivo, elegante y gracioso, por no decir que verias bambolearse todos los dias las tetas de tu secretaria. Creo que no le sento muy bien mi comentario, es el unico ser humano en días que ya no me sonríe, así que por hoy me quedaré con la boca cerrada.

miércoles, 3 de marzo de 2010

moscas, mosquitos y el culo del mundo



MOSCA: Invertebrado artrópodo que es un insecto del orden dípteros, de cuerpo negro con dos alas transparentes, tres pares de patas con uñas y ventosas y un aparato bucal para chupar las sustancias de que se alimenta.


OUTBACK: es el interior remoto y semi-árido de Australia.



EL CULO DEL MUNDO: (también "el quinto coño", "el culo del diablo", "el quinto pino" o "la quinta puñeta") es un lugar que nadie sabe muy bien dónde está, pero que con toda seguridad está lejos.


Pues si metes en una batidora todas estas palabras,te aparecera con toda seguridad...."ALICE SPRING", y ahí nos encontramos neni y yo. Y os preguntareis, que hacen dos personas en un sitio tan poco atractivo, donde la ciudad más cercana está a 1.490 kilometros. Bueno, la culpa la tiene una piedra de 2,5 km de largo y 350m de altura, hombre es una señora piedra, de esas que no se te meten en el zapato, y su nombre, Uluru.Los que la descubrieron, los blancos claro, porque a los aborigenes les tienen marginados aquí, la llamaron Ayers Rock, claramente un nombre mucho mas vendible, rollo..."Ayers rock, la roca de las rocas". Pero ahora, como los blancos se sienten mal, por toda la mierda que han hecho tragar a los aborígenes, pues la denomina Uluru, que es el nombre como la bautizaron los aborígenes, siendo la roca, el simbolo m'as importante para ellos, su lugar de peregrinación.


Y en peregrinación andábamos 17 personas, camino de esta fabulosa roca, metidos en un mini bus para recorrer otros 450km en busca del Uluru, porqué...Australia es así, cuando llegas al culo del mundo, aún te quedan 450km para llegar a tu destino.


Y recorremos el outback, runnnnnn...runnnnnnn...y cuando paramos en una gasolinera, soy consciente de dos cosas. Odio con todas mis fuerzas a las moscas y odio con todas mis fuerzas ser tacaño. Cuando un numero superior a tres moscas y no inferior a 1 millón, se te posan en todo tu cuerpo, tu cara, y tienen la misión; por qué se que la tienen, de meterse por todos los agujeros de tu cabeza, la locura es un término que empiezas a asociar. Cuando ves que 15 tipos se han comprado unas redecillas que se ponen en la cabeza, y van sonriendo, felices y tranquilos, y tú, en su momento dijiste..."8 dólares, joder que timo, venga hombre que no sera para tanto" pues sabes que nunca más dudaras de la inteligencia de 15 tipos frente a uno, y 8 dolares adquieren otro valor.


Y neni?. Pues a mi lado se fuma un cigarro, como si el trillón de moscas que zumban a su alrededor, fueran, motitas de polvo; creo que ahora valoro a esta mujer hasta limites insospechados.


Así que despues de 300km desde esta terrible parada, llegamos al Uluru, y la verdad es que por muchas fotos que veas e historias que te cuenten, la piedra es... AYERS ROCK "LA ROCA DE LAS ROCAS". Es increible ver esa masa de piedra en mitad de la nada, un monolito de un color tan rojizo, unnnnn...bueno aquí volví a la cruda realidad al bajar del autobus...LA MOSCA COJONERA "LA MOSCA DE LAS MOSCAS" (para no machacaros con mi terrible pesadilla, obviaremos las multiples ocasiones que me tuve que enfrentar a tan asqueroso invertebrado,solo apuntar que mi cerebro angustiado dio con la solución, corte una ramita de un arbol, y la moví como un poseso delante de mi cara.


Y así, yo, mi ramita, neni, y 120 personas mas, con sus autobuses y todo, vemos el atardecer sobre la roca,y como el Uluru se va coloreando de un rojo intenso e indescriptible, y como los ciento y pico que van con sus jodidas redecillas, y algunos hasta se beben un champán, no paran de cotorrear, y me agobio, que yo me lo esperaba como mas rollo espiritual, pero...Australia es así, cuando te vas a 450km del culo del mundo, osea te introduces en el recto, aun te puedes encontrar a gilipollas que se toman una copa de champán viendo el atardecer del Uluru, y neni con su trillon de moscas alrededor me dice, Fher...respeto, respeto...y claro,como ahora valoro a esta mujer hasta limites insospechados,pues, les respeto.


Y de pronto se va el sol...y entonces llega mi venganzaaaaaaaaaa.


MOSQUITO. Nombre común de diversas especies de insectos dípteros pequeños y delgados,con dos alas transparentes y patas largas,cuya hembra chupa la sangre de las personas y de los animales de piel fina y produce una picadura molesta



Por la noche las moscas, como por arte de magia se van a dormir, y aparecen sus colegas los mosquitos, pero por esas cosas inexplicables de la naturaleza, lo que las moscas adoran de mí, los mosquitos repudian, así que ahí ando yo, sin camiseta y en pantalones cortos, mientras veo como los demas se restriegan repelente por la piel y se rascan angustiados el cuerpo. Hasta neni vuelve a ser mortal y ahora se desespera con estos insectos; tranquilos aún la sigo valorando.


Y yo tan feliz en tan linda noche estrellada, lo celebro preparando un estupendo menu de tallarines con pollo y verdura, al estilo chinatown, para 17 personas. Y tras el manjar todos nos dormimos en unos sacos sobre el desierto, sobre el outback, en el recto del culo del mundo, y sí, Australia es así, te hipnotiza para dormir sobre el suelo de un desierto, en el país donde hay más especies de animales mortales.


Y viendo el increible cielo lleno de estrellas, caigo en un profundo y relajado sueño.


Y viendo el amanecer en el Uluru entro en una profunda y atormentada pesadilla, PORQUE LAS MOSCAS VUELVEN DE NUEVOOOOOO.


Así que yo, mi ramita, neni y menos personas que el día anterior, vemos como el sol se pone en el gran outback australiano, y nos ponemos rumbo al King canyon, que como su gran nombre de blanco capitalista y publicitario; los aborigenes pasaron de 'el y ni le pusieron nombre, es... "King canyon,el rey de todos los cañones", bueno el gran canyon va primero y seguro que otros también, pero tengo que reconocer que el nombre lo merece, es espectacular.


Y despues de otra noche a la intemperie, y de un día comprobando que hay sitios donde si te quedas tirado con una furgoneta podrias estar muy, pero que muy jodido; y lanzo un agradecimiento profundo a la perroneta allí donde este en el cielo de las furgonetas, por haberse escacharrado donde se escacharrarro, volvemos a Alice Spring para comprobar como los aborigenes que vagan por sus calles, están auténticamente marginados de esta nación, de esta tierra que fue su tierra, porque... Australia es así, capaz de olvidar a sus padres, a sus legitimos poseedores, y solo he escrito este capítulo en tono de humor, por qué es muy triste ver como un pueblo esta tan marginado, ver como ellos tampoco se quieren integrar en una sociedad que no ven como suya, como caen en el alcohol y la desidia, y como en una misma ciudad los blanco y los aborigenes no se cruzan ni las miradas, es tan triste que solo me quedaba buscar la sonrisa.

domingo, 28 de febrero de 2010

LOSER


“I´m a loser, baby. You can to kill me...”

Es lo que oigo al girar la llave que enciende la furgoneta alquilada. Casualidad o no, las palabras vuelven a mí. Una frase que en una noche fría de fin de año me dibujé en un brazo, con Australia también como telón de fondo. En una noche donde empezó a fraguarse todo este viaje.
La frase retumba en la furgoneta alquilada. Ya no es mi furgoneta, pero estamos fraguando otro viaje. De nuevo en la carretera.

Quien ha perdido más en estos días?. Mi casa. Mi vehiculo. Una forma de vida. Pero nenis, no me asesines todavía. Soy un “loser” apenado. Soy un ¨”loser” contento. De nuevo en la carretera.

Grafitos de Pitufos decoran la furgoneta alquilada, aquí llamados Smurfs. Nuestros amigos azules serán nuestra señal de identidad. No pasaremos desapercibidos. Estamos en la Ocean road, una serpenteante carretera que bordea playas y acantilados.

Atrás dejamos Melbourne. Nada destacable para mí, con la excepción de una exposición de AC/DC; ídolos locales. Una insuperable colección de quesos comprados en un mercado; que ha día de hoy han sido nuestra mejor compra. Y el hecho de que una ciudad con millones de habitantes, esté tan limpia sin ver a un solo barrendero; digno de maravillas mundiales.

Curvas y curvas sobre una serpiente de betún. Playas largas, esmeraldas. Cerveza en mano al final de la jornada. Y gritos de mil cacatúas como si un cuchillo les rebanara el gaznate.

Buenos días aguas gélidas. Buenos días chicos ardientes. Joder, que frío he pasado. Dos míseras mantas en las entrañas del la pitufoneta es poco para soportar la noche. Pero el día es otra cosa. Y nos desperezamos en las aguas del antártico. Y los abuelos pasean mientras nosotros nos desnudamos.

Doce apóstoles. Nombre bíblico para rocas de antes de los tiempos de cristo. Erosionadas por el mar, ahora abandonas sobre el mar. ufff…que hambre, y el hornillo no da gas. Y me entero que es como la gasolina, que te lo dan vacío y tú lo recargas. Ya, pero yo ni soy apóstol, ni mesías, ni duplico panes, ni peces, ni gasolineras en mitad de la nada. Reinventamos la comida, si no hay pasta pues… tenemos tomate, y hacemos un picadillo de verduras y pan, mucho pan, pero ese no es duplicado, es comprado. Jesucristo, que comida más sosa, que comida más rica.

Y Díos que tiene que decir en esto?. Que afán de protagonismo tiene el de arriba. Ya, pero yo soy el que manda, el creador, que hace cosas como esta…………y como un lienzo que nunca pudiera una mano pintar, ante nosotros en una playa perdida, se dibuja el atardecer que un hombre tampoco puede explicar. Así que desisto, que yo soy un mortal. Que soy un “loser”.

Y las Grampias son montañas secas, arboladas. Y allí nos encontramos bajo la lluvia, cerveza en mano, viendo como los canguros comen hierba. Como terminan comiendo de nuestra mano. Y creamos las reglas del furgonetero. Que no son los diez mandamientos. Que no nos sigue un pueblo entero, ni se nos abren los mares. Solo nos siguen los canguros, y lo único que se abre es su apetito por más pan, ya están cansados de tanta hierba. Y yo también estoy cansado de tanta lechuga. Quiero mierda, pero mierda bien fabricada.


La gran fabrica del payaso Ronald, de apellido Macdonald, el único sitio que se encuentra abierto a las 8 de la tarde en un pueblo del medio oeste americano...Oiga. Sí, dígame. Pero usted no estaba en Australia. Uffff…me equivoque de foto, es que la copia es perfecta.

La mierda entre panes, que tan mecánicamente la señorita me fabrica, como ruedas de camiones, como latas de cerveza. Y que jodidamente buenas están, sigo siendo un mortal. Sigo siendo un “loser”.

Mordisqueo mi hamburguesa, mientras en un canal de televisión vemos un documental, donde niños tullidos de Afganistán lloran cuando les tocan las manos y piernas destrozadas por las minas antipersonas. Creo que al señor Ronald se le ha colado este canal. ¿Y Dios que tiene que decir en esto?. A mi me enseñaron que había un Díos. Pero que le den por culo a Dios por permitir esto, que yo deje de creer hace mucho en dioses, y menos en hombres. Pero creo en los niños, que sin piernas y sin manos, aún tienen ganas de jugar. Y yo quiero seguir jugando. Y ya no soy un “loser”. Porque por desgracia siempre habrá alguien que pierda más que yo. Pero sigo siendo un mortal, y como tal, hago lo que hacemos los mortales, me termino mi hamburguesa y miro para otro lado.

martes, 16 de febrero de 2010

R.I.P


Espero impaciente. Me muevo de un lado a otro. Meo cada diez minutos. Mirándome al espejo. Colocándome cada pelo. Me apoyo sobre una columna y miro la puerta, y sin saber porque tarareo un melodía. Silbando una canción. “Kiss me”, y me viene a la mente la imagen de esa fabulosa portada. El “Kiss me, kiss me, kiss me” de The Cure. Con esos labios desenfocados. Esos labios rojos. Tan rojos como las baldosas que pisamos. Cuando nos fundimos en un beso. Nos fundimos en un abrazo. “kiss me, kiss me, kiss me”.

http://www.youtube.com/watch?v=9bIbLQTtD28

Y la furgoneta está preparada, limpia y ordenada, para emprender el viaje, ponernos en el camino. Revisamos la ruta, metidos en la gran cama. A nenis le gusta la idea, mientras la lluvia golpea el techo de la furgoneta. Y al día siguiente Km 1. Las ruedas giran. Manos al volante. Ya somos un punto en el mapa. Y nos repetimos con el aire fresco entrando por la ventana. Que felices somos, que suerte tenemos.

Pero la suerte no nos encuentra en el mapa. Tal vez vamos demasiado deprisa. A 70 km de Byron, cuando aún hacemos la digestión del desayuno. Un sonido, un grito de dolor profundo sale del motor. Y en 1 minuto, sobre el arcén de la Pacific higway, miramos la furgoneta que ha decidido decir hasta aquí.

Moscones gigantes sobre la piel. Trailers gigantes que mueven todo a su paso. No hay cobertura. No hay grua. A lo lejos un barbudo descansa apoyado en su furgoneta. Vamos en su busca. Dientes ennegrecidos y lata de cerveza en la mano. Nos explica donde esta el pueblo mas cercano. Y sin saber como ir, le preguntamos (en ingles).

-nos puede llevar hasta allí.
-claro.
-nos espera un momento que vamos a recoger unas cosas.
-sí, tranquilos, mi mujer me lleva esperando desde hace tres navidades.

Su perro me mira desde la parte de atrás de su furgoneta. Lenguaje de perros. Y le digo. Perro, perrito, como salgo de esta.

Byebye. God luck. ¿dientes negros esperara otras navidades para volver a casa?. Y el mecánico mas cercano me da el teléfono de la grúa. Y llamo. Y nos recoge. Y volamos en busca de mi furgoneta, abandonada en mitad de la nada. Y la recogemos. Y nenis y yo nos miramos. Y nos cogemos de la mano, que seguro que esto se soluciona. Pero la solución también se perdió en el mapa. Y cuando el mecánico intenta arrancar, solo suelta un…FUCK. Anunciándome como un doctor en la sala de espera de un hospital…your van is dead. ¡DEAD!... WHY. No oil, the motor is dead, maybe a new motor is 5.000$. 5000$, your are crazy, with this money I can to buy other van.I know guy, I know but your van is dead. Y con esa trágica frase acaba la historia de la perroneta.

Un buen amigo me dijo que la perroneta y yo, parecíamos un matrimonio. Amor-odio. Siempre creándonos problemas. Tal vez fueron los celos. No entendió la llegada de nenis. No entendió el sudor, los gemidos en su propio vientre. My van is dead. Y mientras en la parte de atrás de un mecánico rodeamos la furgoneta de todas nuestras pertenencias, esperando que el vasco nos venga a recoger. Me muero de pena, viéndola vacía. Sabiendo que esta parte de la historia ha terminado. Y no pienso en el dinero que he perdido. 2000 euros que se van con ese trozo de metal. Poco me importa el dinero ahora. Fue un riesgo. Fue una apuesta. Jugué a negro y salió rojo. Ya nadie me quitara los dos meses que viví en ella. Sin teles de plasma. Ni sillones cómodos. Sin duchas calientes. Ni baños de mármol. Ni todas las mierdas del Ikea que re decoran nuestra aburrida vida. Cumplí la misión. Encontré mi espíritu. Si sale la lagrima es de pena, de incredulidad. Alguien me despertó del sueño. Y a todos nos jode que nos levanten de un buen sueño.

Y mañana se la llevaran al desguace. Y el mundo no se acaba me dice el mecánico. Y saliendo de su negocio montados en el coche del vasco, veo a la perroneta quedarse sola. Las nubes negras por encima suya, la auguran una noche lluviosa. Una noche dura. Su ultima noche.

Y de nuevo en Byron nenis y yo fumamos bajo un tejadillo de madera. Estamos sin casa. Estamos sin vehículo. Estamos sin viaje…hace años me ahogaba en los problemas. Giraban y giraban. Y no pensaba. Solo me angustiaba. Pero este viaje me esta enseñando, que las paginas de mi historia pasan hacia delante y las ya escritas, escritas están. Y como dijo un sabio. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Así que andemos. Nenis, te has cruzado medio mundo para hacer conmigo este camino,así que andemos. Y treinta minutos después delante del ordenador recuperamos la sonrisa, el espíritu aventurero. Rehacemos la ruta. Fabricamos un nuevo viaje. Creamos un nuevo camino. Aviones. Autobuses. Alquiler de furgoneta. Melbourne. Adelaida. Y el outback. Y el Uluru. Y Sídney. Y…y…y…y el dinero?. Pues cuando se acabe………………………….se acabó

miércoles, 27 de enero de 2010

Cabeza borradora


El primer recuerdo que tengo de algo que perdí, que olvide, que borre de mi mente, fue una ortodoncia. Tendría 8 años, y mis dientes eran todo un poema; conejo fue el primer apodo de los muchos que vendrían después. Comía en el colegio con otros niños, y el aparato en cuestión me lo tenía que quitar para poder tragar cualquier cosa, lo enrollaba en una servilleta y lo dejaba siempre en un lateral de la bandeja de metal.

Después de la vomitiva comida a la que nos veíamos expuestos a diario, volcaban las sobras de las bandejas en grandes cubos de basura. Así que ese día, en que mi mente recorría mundos paralelos, di mi bandeja de metal a la señorita, que la vacío en uno de los cubos con mi ortodoncia entre los restos. Cuando en algún momento mi cabeza hizo clic, volví a buscar mi aparato; aún recuerdo a la pobre señorita removiendo con grandes guantes toda la basura y sacando de entre un sucio papel, mi ortodoncia. Final feliz y larga vida a mi aparato.

El último recuerdo que tengo de algo que perdí, que olvide, que borre de mi mente, aún está reciente en mi cabeza, ya que sucedió hace un par de días. Mi cartera y las llaves de la furgoneta, se quedaba sobre una mesa tras cambiarnos a otra barbacoa con sombra. Cuando en algún momento mi cabeza hizo clic, habían pasado cuatro horas y muchas personas por esa mesa. Busqué entre los matorrales. Pregunte a las personas. Examine los cubos de basura; ahora me doy cuenta del esfuerzo que hizo la señorita rescatando mi ortodoncia. Y la cartera y llaves no aparecían. La problemática se hacía mas aguda, por el hecho de que solo poseía una llave, ninguna copia. Así que tras la rutinaria anulación de tarjetas españolas y australiana; creo que La Caixa ya ha perdido el número de mis visas extraviadas, y la visita a la policía para la denuncia, empezaba el verdadero problema. Cómo hacer una copia de mi llave. Cómo entrar en la furgoneta. Cómo moverla.

Aparcada en el parking del supermercado de Byron, mi furgoneta esperaba ajena a lo ocurrido. Así que con un cable metálico y un destornillador, me abalance sobre la puerta para intentar abrirla. Tras cinco minutos y la atónita mirada de los viandantes, la puerta también hizo… clic. Lograba abrirla sin ningún desperfecto, como un ladrón de guante blanco. El siguiente paso era desmotar el bombín de la llave que se encuentra bajo el volante, y así poder hacer una copia. Como ya era tarde y no había luz, decidí posponerlo para el día siguiente. Así que me quede vagando por el parking del supermercado, convirtiéndome por un día en…”EL VAGABUNDO DEL PARKING DEL SUPERMERCADO”. Como no podía cerrar la furgoneta ya que no poseía llave para volverla a abrir, me tenia que quedar en los alrededores. La gente me venia a ver allí. Me encontraba con conocidos que iban a hacer la compra. Y mientras pasaban las horas, sentado sobre la acera al lado de la furgoneta, me sentia por esa noche como un personaje en una película de Kevin Smith. Así que cuando cerraron el supermercado me fui a dormir, esperando al día de mañana y suplicando que nadie me echara del parking para no tener que contar que no podía salir de allí.

Por la mañana temprano, ataqué el volante con unos destornilladores de diferentes tamaños que me dejó un amigo, desmontando cada pieza. Al rato llegué a un punto en el que me fue imposible continuar la faena, unos tornillos rarísimos y sin ranura me frenaban en mi tarea, desquiciado y sudando como un cerdo, me negaba a aceptar la idea de tener que llamar a una grúa, con el consiguiente gasto, para que me llevaran la furgoneta a un mecánico, así que intenté arrancarla y llevarla yo, desmontando el circuito y con un destornillador, giré la manivela, la chispa hizo aparición y el motor rugió de nuevo, asombrado tiré marcha atrás, y cuando intenté girar el volante, se bloqueó. Mierdas, necesito la llave. Tan recto como salí, volví a entrar. Decidí ir a la escuela e inspeccionar en internet la manera de sacar el jodido bombín. Buscador Google. - Cómo desmontar el Bombin de una Mitsubishi Express-. Nada. -Cómo desmontar un bombín-. Nada. -Qué pasa si eres gilipollas y pierdes las únicas llaves de tu furgoneta-. Pues, saca el bombín, que te hagan una nueva copia, y si puede ser incluso dos, para que no te vuelva a pasar. Bueno, eso ya lo sabía. Rebusco en foros hasta que un bendito tio\tia con el alias de Nikki me da la solución. - Si tienes la misma llave para todo- como era mi caso,- no pierdas el tiempo intentando desmontar el bombín de arranque- este también era mi caso, -se un poco listo...- este si que no es mi caso,- ...y desmonta el de alguna puerta, que es mas fácil-. Dios bendiga a Nikki y la sencillez de su conclusión.

Volví a la furgoneta y en cinco minutos logré sacar el bombín de la puerta del conductor. Así que rezando todas las oraciones que se me ocurrieron, me puse camino del cerrajero para que me hiciera la dichosa llave. Treinta minutos más tarde, después de una coca cola bajo una palmera, el perilla me da dos llaves relucientes, y la sonrisa se dibuja en mi cara después de esta gincana infernal. Triunfal vuelvo a mi furgoneta, monto todo lo desmontado, doy una de las copias a Nano para que la guarde en un lugar seguro, y me largo de ese parking que por una noche fue el comedor de mi casa, y de nuevo bajo una palmera pero esta vez con una cerveza bien ganada, espero la siguiente cosa que pierda, olvide, y borre de mi mente.


Moraleja: Si tenéis solo una llave de algo, siempre y pronto… y pronto es YA, haceros una copia.



Nota: Ahora que soy el nuevo “vaquilla”,que puedo abrir furgonetas y arrancarlas, no dejéis nada de valor dentro.

jueves, 21 de enero de 2010

Hijos del diablo


“Tú te asombras de que yo soy feliz porque sé bailar y me arreglo tan perfectamente en la superficie de la vida. Y yo, amigo mío, me admiro de que tú estés tan desengañado del mundo, hallándote en tú elemento precisamente en las cosas más bellas y profundas, en el espíritu, en el arte, en el pensamiento. Por eso nos hemos atraído mutuamente, por eso somos hermanos. Yo te enseñaré a bailar y a jugar, y a sonreír, y a no estar contento, sin embargo. Y aprenderé de ti a pensar y a saber, y a no estar satisfecha, a pesar de todo. ¿Sabes que los dos somos hijos del diablo?...””

Anotaciones de Harry Haller



¿Lo sabes?. ¿Lo somos?. Por eso deja el frío. Vente al calor. Al infierno. Y si aún sigues tiritando, acurrúcate a mi lado. No te separes. Solo acurrúcate a mi lado. Aquí el sol quema. El asfalto quema, y la arena, y el metal de los coches, y mi cuerpo cuando te roce. Así es. Aquí abajo. Los dos. Hijos del diablo. Nunca cogimos el camino fácil. Nunca quisimos juicio y juez. Ni nadie que nos dijera que es lo que ahora hay que hacer. Locos a nuestro modo. Y ahí arriba nadie quiere a los locos. Así que el diablo nos mirara, y se reirá. Viéndonos danzar a las puertas de su casa. A las puertas del desierto. Y no te preocupes por la oscuridad. Aquí tienes un faro. Para cuando te pierdas. Y es real, pellízcate, no es un sueño.

El sueño fue lejano. Cuando me regalaste una pequeña furgoneta. De barro. Con colores. Con una ranura para las monedas. Para que ahorres, para que un día te la compres. Y nunca cayó nada dentro. No fui ahorrador, pero si soñador. Y a tu oído te conté mis novelas. De aventuras, casi de ciencia-ficción. Y la calabaza se transformó en carruaje. Y el barro de la furgoneta se hizo metal. Y ahora anda para llevarme a lo que siempre desee. Un viaje en el camino Vivir en la carretera. Y como el destino tiene estas cosas. Y el diablo es juguetón. Serás tú la que me acompañes. Ya no son palabras en tu oído. Ni tu imaginación. Ahora son tus ojos, sobre el horizonte.

Y si en el infierno me he de quedar, allí me encontrare con mi jefe. Y le agradeceré algún día que con su dinero y su despido, hoy el cuento se hizo realidad. Me dio el empujón pensando que me tiraba al vacío, lo que no sabía es que el que estaba vacío era él. Y yo, con los bolsillos llenos, caí de pie, para salir corriendo de allí. Y él seguía empujando, y te empujo a ti. Y volando llegas a mí. Y el diablo bullicioso reirá muy alto. Y nos contagiara la risa. Y en alguna parte, en algún lugar. Cuando se meta el sol o cuando salga. Reiremos tan fuerte, que nos oirá, y él no entenderá nada. Pero la nada es vacío. Y si él está vacío, a mí no me importa nada.

Así que hermana, solo respira hondo, sonríe, que lo que hay tras la puerta es…eso es... otra historia.

domingo, 17 de enero de 2010

Un tipo afortunado


Cuando uno pasa un penoso fin de año, puede achacarlo a la mala suerte. Cuando al día siguiente, resacoso y adormilado, comprueba que el cable del pedal de aceleración de su auto y casa, se parte dejándole tirado, puede achacarlo a la mala suerte. Cuando uno se recorre una playa gigantesca de vuelta a la village, pensando que por lo menos tiene la bici de un colega para moverme, y al llegar comprueba que la han robado, puede achacarlo a la mala suerte. Pero cuando al día siguiente uno se recorre con la bici de una de las niñas y 35 grados de temperatura el polígono de turno en busca de un mecánico, y la bici se pincha, la mala suerte empieza a producir un escozor insoportable en los cojones, que se agrava al intentar arreglar la rueda con un parche que no funciona, comprar una bomba nueva que vuelvo a pinchar y ver como un cretino en 2 minutos me hace el apaño cobrándome 20$. Un picor de pelotas lo soluciona una buena rascada, pero si la mala suerte provoca que mi cámara de fotos que encontré valorada en 250$, muriera una tarde de enero a causa del agua… CUANDO ES ACUÁTICA, el pus se extiende por tus manos derramándose por el prepucio.


Y en esas divagaciones sobre la mala suerte de principio de 2010 y las metáforas “cojonudas”, me encontraba en Broken Head; dos horas después de tener que llamar a una amiga, para que llame al de la grúa, porque intentar hablar con un tipo que no abre los labios, o eso me suena por teléfono, es imposible para mí. Dos horas en una playa. Sin dinero. Idiota de mí, olvide la cartera en el sofá donde dormí. La grúa no aparece. Mi móvil sin batería. Olvide cargarlo. Jodida mala suerte.

Pero como ahora soy un tipo p-o-s-i-t-i-v-o que se niega a creer en su mala suerte, rebusco esperanzado en todo los pantalones en busca de algún billete que demuestre que una resaca tardía o una borrachera temprana a veces tiene sus aspectos positivos. Un billete granate de 20$ aparece en mis pitillos negros. Y como me imagino que los de la grúa no paran de llamarme y al no contestar se han olvidado de mí, decido gastarme el tesoro en un frugal desayuno compuesto de una cocacola y una especie de tigretón a la australiana. Cuando mis posaderas tocan la madera del banco cercano, un camión grúa hace su aparición en la playa. Así compruebo como parece que mi buena suerte empieza su andadura en 2010, y como ya dije antes que era un tipo p-o-s-i-t-i-v-o y mis pelotas no me pican, el hecho de que 3 días después corriendo por la playa DESCALZO, pise la mierda de un perro, solo lo puedo achacar a una señal de que la buena suerte esta cercana, que por algo pisar una mierda trae buena suerte. Y si obviamos el tener que cambiar la batería de la Van, que murió otra fatídica tarde de enero dejándome tirado de nuevo, y obligándome durante 1 día entero a tener que aparcar en cuestas, y que me choque contra un poste al ir marcha atrás, y ahora veo mi ropa desde uno de los faros traseros. Obviando estas nimiedades como decía, estoy seguro que mi suerte ha comenzado de nuevo.

Porque ser positivo tiene esas ventajas, que uno sabe que la suerte esta con él, y así despliego mi energía saludable a todos mis actos, y el que me digan a la cara que soy un gusano, lo veo decididamente como un piropo. Manzanas rojas. Fruta fresca. Sabrosa y tierna. Y mejor que mosca. Revoloteando mierdas secas. Mierdas recién hechas. Malolientes y apestosas.

Y como el mecánico también es maloliente y apestoso, el que me cobre 250$ por la reparación lo veo como un acto caritativo para su sobaquera. Además para un tío positivo el dinero es secundario. La fortuna tiene otro significado. La fortuna es ser afortunado. Por lo tanto el hecho de deber al estado de Nueva Gales del Sur la cifra de 1045$ de multas por dormir en una furgoneta en playas donde un cartel pone prohibido dormir, solo lo interpreto como una perdida de tinta, papel y tiempo para los señores agentes. Nueva Gales del Sur. Australia entera. Qué son 1045$ de multas para un país afortunado?. Que esta a la cabeza como nación con más obesos. A la cabeza con más casos de violaciones y abusos sexuales. Que tiene el mayor número de especies animales qué pueden acabar con tu vida. ¿QUÉ SON 1045$ PARA UN PAÍS AFORTUNADO?. Así que lo siento, pero no pagaré, por la fortuna que ya os vino en gracia.

Y por la fortuna que mi tierra adquirió con la creación del pantumaka. Compro los pertinentes ingredientes para que al día siguiente pueda hacerme en alguna playa de las de carteles prohibitivos, un desayuno como dios manda. Y tras una noche soñando con obesos que violan a serpientes asesinas, me levanto con mi palo de la fortuna en plena forma. Refugiado en mis cristales tintados. Mi toalla tendida. Me dejo llevar por el arte de la masturbación; que siempre valore más que un mal polvo. Unas tetas después, e imaginar los susurros de mi princesa al oído, preparo mi majestuoso desayuno de pan-tomate-aceite-ajo. Café. Zumo en tetra-brik. Galletitas. Y unos platanitos muy sabrosos, que pasé como cebollas más baratas en el supermercado, por hacer que las cebollas suban en este afortunado país y defender el territorio hispano-canario. Degusto el manjar sobre mi nevera dominguera, tan azul como el cielo que tengo encima. Y al acabar, la llamada del señor zurullo me hace sentarme sobre el vater con paredes de madera, y mientras mi cuerpo actúa solo, mi mente ve como una araña, delante de mí,le hace un abrigo a una mosca. Lo ves mosca, eso te pasa por merodear en la mierda fresca, eso nunca le hubiera pasado a un gusano. Y cuando me monto en mi furgoneta y Jarvis Coker me canta algo sobre la “common people como tú y como yo”, pienso, si en menos de treinta minutos he sido capaz de aglutinar los tres placeres más importantes de la “common people como tú y como yo”. Sexo, comida y una buena cagada, decididamente soy un tipo a-f-o-r-t-u-n-a-d-o.

miércoles, 13 de enero de 2010

El lobo estepario


El cielo azul. Ninguna nube lo recorre. El agua cristalina, verdosa, espumosa. Arena fina. Y yo, solo… solo mirando la línea que divide. La línea horizontal Nada se mueve. Nada de viento. Una ráfaga de aire fresco me hace despertar de mis pensamientos. Venida de algún sitio, una pelota de papel se queda prendida entre mis piernas. La cojo y devuelvo el papel a su forma original. Papel de periódico, duro y rugoso. Nada escrito por un lado. Nada de fotos por el otro. Solo una columna escrita, con un titulo en negrita. Leo en un perfecto español. TRACTAT DEL LOBO ESTEPARIO. Sorprendido, miro a mí alrededor buscando al dueño. Pero a nadie distingo hasta donde llegan mis ojos. Solo, en la inmensa playa, empiezo a leer el papel…

TRACTAT DEL LOBO ESTEPARIO

“Nunca ha tenido un hombre alguno una necesidad más profunda y apasionada de independencia que él. En su juventud, siendo todavía pobre y costándole trabajo ganarse el pan, prefería pasar hambre y andar con los vestidos rotos, si así salvaba un poco de independencia. No se vendió nunca por dinero ni por comodidades, nunca a mujeres ni a poderosos; mas de cien veces tiró y apartó de sí lo que a los ojos de todo el mundo constituía sus excelencias y ventajas, para conservar en cambio su libertad. Ninguna idea le era más odiosa que la de tener que ejercer un cargo, someterse a una distribución de tiempo, obedecer a otros. Una oficina, una cancillería, un negociado eran cosas para él tan execrables como la muerte, y lo mas terrible que pudo vivir en sueños fue la reclusión en un cuartel. A todas estas situaciones supo sustraerse, a veces mediante grandes sacrificios. En esto estaba su fortaleza y su virtud, aquí era inflexible e incorruptible, aquí era su carácter firme y rectilíneo. Pero a esta virtud estaban íntimamente ligados su sufrimiento y su destino. Le sucedía lo que les sucede a todos; lo que él, por un impulso muy íntimo de su ser, buscó y anheló con la mayor obstinación, logró obtenerlo, pero en mayor medida de lo que es conveniente en los hombre. En un principio fue su sueño y su aventura, después su amargo destino. El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero en el dinero; el servil y humilde, en el servicio; el que busca placer en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario. Alcanzó su objetivo, fue cada vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinaba él a su antojo lo que había que hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco. Pero en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta de que ésa su independencia era su muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es mas, que él mismo a sí mismo tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento. Porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos llenos de nostalgia y con el corazón henchido de buena voluntad, brindando solidaridad y unión; ahora lo dejaba solo. Y no es que fuera odioso y detestado y antipático a los demás. Al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero siempre era únicamente simpatía y amabilidad lo que encontraba; lo invitaban, lo hacían regalos, le escribían bonitas cartas, pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida. Ahora lo envolvía el ambiente de soledad, una atmósfera de quietud, un apartamiento del mundo que lo rodea, una incapacidad de relación, contra la cual no podía nada, ni la voluntad, ni el afán, ni la nostalgia. Éste era uno de los caracteres más importantes de su vida. El era un lobo estepario.


Absorto en el texto que acabo de terminar de leer, levanto la cabeza para darme cuenta qué lo que antes era un cielo azul ahora es una nube oscura. Espesa, pesada. El mar bravío, levanta olas que rompen con furia. El viento feroz lanza arena contra mi cuerpo. ¿Qué ha pasado?. ¿Cuanto tiempo estuve leyendo?. La lluvia empieza a caer con fuerza. Y de mis manos se vuela el texto. Se pierde lejos. Corro rápido a refugiarme. Corro rápido por entre la maleza. Pero el parking no está donde estaba. Solo, un bosque frondoso. Y corro, y corro. Y tropiezo y caigo en un profundo agujero. La arena es blanda. El agua me escurre. Grito. Grito. Y nadie me oye. Algo se acerca. Algo oigo ahí arriba. Sobre el agujero aparece la cabeza de un gran lobo negro con cachos de pelo blanco. Y me enseña los dientes, furioso, rabioso. Y su baba me cae en la cara. La saboreo agria, viscosa. Y sus ojos son negros y me miran. Pero son ojos que conozco. Porque son mis ojos. Es mi mirada. Es el lobo estepario….y salta sobre mí.

Y de un salto me incorporo en mi cama. En mi furgoneta. Y de mi pecho se cae un libro abierto. Y en esa misma hoja Hermann Hesse escribió sus delirios. Su tractat del lobo estepario. Y me quede dormido ayer leyendo?. La linterna agonizante tras una larga noche emite una pequeña centella luminosa. Pero el sol no sabe centellear, abrasador y radiante sobre mi furgoneta provoca que salga. Aún dormido me dirijo a la playa. El cielo azul. Ninguna nube lo recorre. El agua cristalina, verdosa, espumosa. Arena fina. Y yo, solo… me mojo los pies y mi reflejo aparece sobre el agua, mi cara sigue dormida. Y una ola rompe el reflejo que vuelve a formarse tras ella, y ahora es un lobo el que se refleja. Pero su cara no es fiera. Su cara no es de rabia. Con una medio sonrisa, me mira. Sabe que ya nada importa lo suficiente. Que si esto es una comedia, el será el primero que se ria. Que ya todo le resbala. Que los cazadores aún le querrán matar. Y que el mundo seguirá girando porque así lo dispuso la naturaleza. Y si su naturaleza es ser lobo, ya ha llegado a conocerse. Así le engendraron. Ya solo le importa su manada. Los que tiene a su lado. Y seguirá odiando a las ovejas. Aquellas que son su presa. Porque odia a los rebaños estupidos. Odia a los animales que no piensan. Ya solo le importa seguir disfrutando del cielo azul que tiene tras su cabeza. Del agua donde se refleja. De la tierra donde se sujeta. Del fuego que arde en su interior. De esa llama que llaman vida. Y lo que pase, un pobre lobo nunca lo podrá saber. Y otra ola rompe la imagen. Y me adentro en el mar. Yo…….solo.

martes, 5 de enero de 2010

Cuenta atrás


Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cuenta atrás. Se acabó el año. Me siento en un sofá. La mente se me queda en blanco. Nada hace presagiar que 20 horas después el estomago se me contraerá y el cerebro se me abrirá. Pero 30 horas antes de la cuenta entraba en Byron, sintiendo el placer de llegar a algo que se acerca a una casa, un espacio que ya te es conocido. Vengo con las niñas de un viaje que psicológicamente me pareció largo. Intenso. 132 horas previas a ese momento nos fuimos rumbo Fraser Island. Noche en la carretera, durmiendo frente a la playa. 48 horas después también duermo, pero sobre el suelo de una tienda de campaña en la isla de arena más grande del planeta. Una lluvia tropical arremete sin piedad contra la tienda, y el agua empieza a mojar mis manos. Duermo placidamente. Las niñas duermen a mi lado placidamente. El agua no cala por la piel. A nuestro alrededor supongo, intentarán dormir nuestro grupo. Se compone de dos parejas alemana-australiana-noruega. Dos suizas. Un finlandés. Un holandés. Once personas preparadas para una prueba de convivencia. Un jeep preparado para soportarnos a todos. Reparto de comida. Reparto de tareas. Reparto de tiendas. Y la lluvia no nos da tregua. Lago de agua cristalina. Desayunando bajo una cabaña con agua turbia hasta los tobillos. Huevos revueltos. Algo de pan. De los tres jeep que salimos, dos se vuelven a Rainbow beach. Sus ocupantes, divididos, sucumben al temporal. Dos noches y ya vemos las estrellas. Australianos mononeuronales acechan a las niñas. Y yo, aburrido de juegos para emborracharse, abandono al equipo y al vino. Barco hundido, ya esqueleto, antigua gloria colonial, nos saluda por la mañana. Partimos de vuelta a Rainbow, donde empezó la expedición y termina la prueba en concordia y armonía. Y por la noche alrededor de un corro en la playa, oigo cantar como los ángeles a una joven con su guitarra. Y los locales rompen la magia. Y a mí se me rompen las ganas. De nuevo el primero en largarse a la cama. Que fue de aquel Ampuero que estiraba las noches. Aquel que se aferraba a lo que creía vida. ¿Era autodestrucción?. ¿Era desidia?. Un trabajo que dejo de ser interesante mucho antes de que se diera cuenta. Tiempo espeso de lunes a viernes. Ansioso buscaba la salida. La vía de escape. Bebía todo los que podía en las noches evasivas. Follaba todo lo que le dejaban.. Se negaba la vuelta a casa hasta que la espesa niebla le cubría. Cómodo en mi estado ebrio. Cómodo en mi estado libertino. Y ahora cuando el trabajo, el stress, la basura y el ruido aquí pierden para mí el sentido. La niebla pierde su espesor. El sexo por sexo pierde algo de diversión. Podrá dormir la bestia?. Será cansancio de todo eso o será realidad?. Podrá guardar su actual equilibrio?.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cuenta atrás. Se acabo el año. Y me encuentro en un prado frente a la playa. Volviendo con quien creí fue mi aliado, mi botella de ron para mí solo. A quien pensé engañar?. Siempre fui un individualista, algo borracho y a veces un autista, así que dejo con sus juegos al grupo y pierdo mis ojos por el prado. Donde ovejas balan con su cara estupida. Cerdos se revuelcan en su mierda. Vacas comen malas hierbas. Animales inyectándose suero. Y me entra el líquido a borbotones por el cerebro. Y la bestia se despierta. El perro se transforma. Rabioso. Mezquino. Egoísta. Es el suero que le mata. El que le desequilibra. Y solo cuando se muerde su propio rabo se da cuenta de su estupidez. Fonambulista que casi tropieza y cae, mantente en la cuerda, no corras, deja que se pierda el tranvía ya, que se aleje el deseo para siempre.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cuenta atrás. Empezó el año. El sol arremete contra mi piel. Mi boca seca busca agua. Que quedo de la batalla?. Un dolor me parte la cabeza. Y el pedal de mi furgoneta dice basta. El también se parte. Y me quedo colgado a kilómetros de Byron. Broken Head beach. Bonito nombre. Curiosa coincidencia. Otra noche sin saber como llegue. Dejo mi casa abandonada. En unos días la grúa volverá a por ti, pequeña. Y como los que tienen autos huyeron por unos fuegos a Sidney, hago el camino de vuelta por la línea costera. Playa larga. Faro pequeñito. Y dolor intenso. El estomago se me contrae y el cerebro se me abre. Y volvemos al principio de la historia. Y sin trabajo, stress, basura y ruido, sin desidia y una causa. ¿Para que quiero autodestrucción?. Pues entonces tal vez me queda amor. Aquel que cruza los océanos. El que se cruza por el sentido común de las personas. Ese también tendrá cuenta atrás?. Bueno, todo tiene cuenta atrás en esta vida, no?. Así que cuento hasta que llegue. Y me olvidare de contar para que no se acabe.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Buff que año me he pegado. CERO.......ahora, dejar dormir a la bestia.