miércoles, 27 de enero de 2010

Cabeza borradora


El primer recuerdo que tengo de algo que perdí, que olvide, que borre de mi mente, fue una ortodoncia. Tendría 8 años, y mis dientes eran todo un poema; conejo fue el primer apodo de los muchos que vendrían después. Comía en el colegio con otros niños, y el aparato en cuestión me lo tenía que quitar para poder tragar cualquier cosa, lo enrollaba en una servilleta y lo dejaba siempre en un lateral de la bandeja de metal.

Después de la vomitiva comida a la que nos veíamos expuestos a diario, volcaban las sobras de las bandejas en grandes cubos de basura. Así que ese día, en que mi mente recorría mundos paralelos, di mi bandeja de metal a la señorita, que la vacío en uno de los cubos con mi ortodoncia entre los restos. Cuando en algún momento mi cabeza hizo clic, volví a buscar mi aparato; aún recuerdo a la pobre señorita removiendo con grandes guantes toda la basura y sacando de entre un sucio papel, mi ortodoncia. Final feliz y larga vida a mi aparato.

El último recuerdo que tengo de algo que perdí, que olvide, que borre de mi mente, aún está reciente en mi cabeza, ya que sucedió hace un par de días. Mi cartera y las llaves de la furgoneta, se quedaba sobre una mesa tras cambiarnos a otra barbacoa con sombra. Cuando en algún momento mi cabeza hizo clic, habían pasado cuatro horas y muchas personas por esa mesa. Busqué entre los matorrales. Pregunte a las personas. Examine los cubos de basura; ahora me doy cuenta del esfuerzo que hizo la señorita rescatando mi ortodoncia. Y la cartera y llaves no aparecían. La problemática se hacía mas aguda, por el hecho de que solo poseía una llave, ninguna copia. Así que tras la rutinaria anulación de tarjetas españolas y australiana; creo que La Caixa ya ha perdido el número de mis visas extraviadas, y la visita a la policía para la denuncia, empezaba el verdadero problema. Cómo hacer una copia de mi llave. Cómo entrar en la furgoneta. Cómo moverla.

Aparcada en el parking del supermercado de Byron, mi furgoneta esperaba ajena a lo ocurrido. Así que con un cable metálico y un destornillador, me abalance sobre la puerta para intentar abrirla. Tras cinco minutos y la atónita mirada de los viandantes, la puerta también hizo… clic. Lograba abrirla sin ningún desperfecto, como un ladrón de guante blanco. El siguiente paso era desmotar el bombín de la llave que se encuentra bajo el volante, y así poder hacer una copia. Como ya era tarde y no había luz, decidí posponerlo para el día siguiente. Así que me quede vagando por el parking del supermercado, convirtiéndome por un día en…”EL VAGABUNDO DEL PARKING DEL SUPERMERCADO”. Como no podía cerrar la furgoneta ya que no poseía llave para volverla a abrir, me tenia que quedar en los alrededores. La gente me venia a ver allí. Me encontraba con conocidos que iban a hacer la compra. Y mientras pasaban las horas, sentado sobre la acera al lado de la furgoneta, me sentia por esa noche como un personaje en una película de Kevin Smith. Así que cuando cerraron el supermercado me fui a dormir, esperando al día de mañana y suplicando que nadie me echara del parking para no tener que contar que no podía salir de allí.

Por la mañana temprano, ataqué el volante con unos destornilladores de diferentes tamaños que me dejó un amigo, desmontando cada pieza. Al rato llegué a un punto en el que me fue imposible continuar la faena, unos tornillos rarísimos y sin ranura me frenaban en mi tarea, desquiciado y sudando como un cerdo, me negaba a aceptar la idea de tener que llamar a una grúa, con el consiguiente gasto, para que me llevaran la furgoneta a un mecánico, así que intenté arrancarla y llevarla yo, desmontando el circuito y con un destornillador, giré la manivela, la chispa hizo aparición y el motor rugió de nuevo, asombrado tiré marcha atrás, y cuando intenté girar el volante, se bloqueó. Mierdas, necesito la llave. Tan recto como salí, volví a entrar. Decidí ir a la escuela e inspeccionar en internet la manera de sacar el jodido bombín. Buscador Google. - Cómo desmontar el Bombin de una Mitsubishi Express-. Nada. -Cómo desmontar un bombín-. Nada. -Qué pasa si eres gilipollas y pierdes las únicas llaves de tu furgoneta-. Pues, saca el bombín, que te hagan una nueva copia, y si puede ser incluso dos, para que no te vuelva a pasar. Bueno, eso ya lo sabía. Rebusco en foros hasta que un bendito tio\tia con el alias de Nikki me da la solución. - Si tienes la misma llave para todo- como era mi caso,- no pierdas el tiempo intentando desmontar el bombín de arranque- este también era mi caso, -se un poco listo...- este si que no es mi caso,- ...y desmonta el de alguna puerta, que es mas fácil-. Dios bendiga a Nikki y la sencillez de su conclusión.

Volví a la furgoneta y en cinco minutos logré sacar el bombín de la puerta del conductor. Así que rezando todas las oraciones que se me ocurrieron, me puse camino del cerrajero para que me hiciera la dichosa llave. Treinta minutos más tarde, después de una coca cola bajo una palmera, el perilla me da dos llaves relucientes, y la sonrisa se dibuja en mi cara después de esta gincana infernal. Triunfal vuelvo a mi furgoneta, monto todo lo desmontado, doy una de las copias a Nano para que la guarde en un lugar seguro, y me largo de ese parking que por una noche fue el comedor de mi casa, y de nuevo bajo una palmera pero esta vez con una cerveza bien ganada, espero la siguiente cosa que pierda, olvide, y borre de mi mente.


Moraleja: Si tenéis solo una llave de algo, siempre y pronto… y pronto es YA, haceros una copia.



Nota: Ahora que soy el nuevo “vaquilla”,que puedo abrir furgonetas y arrancarlas, no dejéis nada de valor dentro.

jueves, 21 de enero de 2010

Hijos del diablo


“Tú te asombras de que yo soy feliz porque sé bailar y me arreglo tan perfectamente en la superficie de la vida. Y yo, amigo mío, me admiro de que tú estés tan desengañado del mundo, hallándote en tú elemento precisamente en las cosas más bellas y profundas, en el espíritu, en el arte, en el pensamiento. Por eso nos hemos atraído mutuamente, por eso somos hermanos. Yo te enseñaré a bailar y a jugar, y a sonreír, y a no estar contento, sin embargo. Y aprenderé de ti a pensar y a saber, y a no estar satisfecha, a pesar de todo. ¿Sabes que los dos somos hijos del diablo?...””

Anotaciones de Harry Haller



¿Lo sabes?. ¿Lo somos?. Por eso deja el frío. Vente al calor. Al infierno. Y si aún sigues tiritando, acurrúcate a mi lado. No te separes. Solo acurrúcate a mi lado. Aquí el sol quema. El asfalto quema, y la arena, y el metal de los coches, y mi cuerpo cuando te roce. Así es. Aquí abajo. Los dos. Hijos del diablo. Nunca cogimos el camino fácil. Nunca quisimos juicio y juez. Ni nadie que nos dijera que es lo que ahora hay que hacer. Locos a nuestro modo. Y ahí arriba nadie quiere a los locos. Así que el diablo nos mirara, y se reirá. Viéndonos danzar a las puertas de su casa. A las puertas del desierto. Y no te preocupes por la oscuridad. Aquí tienes un faro. Para cuando te pierdas. Y es real, pellízcate, no es un sueño.

El sueño fue lejano. Cuando me regalaste una pequeña furgoneta. De barro. Con colores. Con una ranura para las monedas. Para que ahorres, para que un día te la compres. Y nunca cayó nada dentro. No fui ahorrador, pero si soñador. Y a tu oído te conté mis novelas. De aventuras, casi de ciencia-ficción. Y la calabaza se transformó en carruaje. Y el barro de la furgoneta se hizo metal. Y ahora anda para llevarme a lo que siempre desee. Un viaje en el camino Vivir en la carretera. Y como el destino tiene estas cosas. Y el diablo es juguetón. Serás tú la que me acompañes. Ya no son palabras en tu oído. Ni tu imaginación. Ahora son tus ojos, sobre el horizonte.

Y si en el infierno me he de quedar, allí me encontrare con mi jefe. Y le agradeceré algún día que con su dinero y su despido, hoy el cuento se hizo realidad. Me dio el empujón pensando que me tiraba al vacío, lo que no sabía es que el que estaba vacío era él. Y yo, con los bolsillos llenos, caí de pie, para salir corriendo de allí. Y él seguía empujando, y te empujo a ti. Y volando llegas a mí. Y el diablo bullicioso reirá muy alto. Y nos contagiara la risa. Y en alguna parte, en algún lugar. Cuando se meta el sol o cuando salga. Reiremos tan fuerte, que nos oirá, y él no entenderá nada. Pero la nada es vacío. Y si él está vacío, a mí no me importa nada.

Así que hermana, solo respira hondo, sonríe, que lo que hay tras la puerta es…eso es... otra historia.

domingo, 17 de enero de 2010

Un tipo afortunado


Cuando uno pasa un penoso fin de año, puede achacarlo a la mala suerte. Cuando al día siguiente, resacoso y adormilado, comprueba que el cable del pedal de aceleración de su auto y casa, se parte dejándole tirado, puede achacarlo a la mala suerte. Cuando uno se recorre una playa gigantesca de vuelta a la village, pensando que por lo menos tiene la bici de un colega para moverme, y al llegar comprueba que la han robado, puede achacarlo a la mala suerte. Pero cuando al día siguiente uno se recorre con la bici de una de las niñas y 35 grados de temperatura el polígono de turno en busca de un mecánico, y la bici se pincha, la mala suerte empieza a producir un escozor insoportable en los cojones, que se agrava al intentar arreglar la rueda con un parche que no funciona, comprar una bomba nueva que vuelvo a pinchar y ver como un cretino en 2 minutos me hace el apaño cobrándome 20$. Un picor de pelotas lo soluciona una buena rascada, pero si la mala suerte provoca que mi cámara de fotos que encontré valorada en 250$, muriera una tarde de enero a causa del agua… CUANDO ES ACUÁTICA, el pus se extiende por tus manos derramándose por el prepucio.


Y en esas divagaciones sobre la mala suerte de principio de 2010 y las metáforas “cojonudas”, me encontraba en Broken Head; dos horas después de tener que llamar a una amiga, para que llame al de la grúa, porque intentar hablar con un tipo que no abre los labios, o eso me suena por teléfono, es imposible para mí. Dos horas en una playa. Sin dinero. Idiota de mí, olvide la cartera en el sofá donde dormí. La grúa no aparece. Mi móvil sin batería. Olvide cargarlo. Jodida mala suerte.

Pero como ahora soy un tipo p-o-s-i-t-i-v-o que se niega a creer en su mala suerte, rebusco esperanzado en todo los pantalones en busca de algún billete que demuestre que una resaca tardía o una borrachera temprana a veces tiene sus aspectos positivos. Un billete granate de 20$ aparece en mis pitillos negros. Y como me imagino que los de la grúa no paran de llamarme y al no contestar se han olvidado de mí, decido gastarme el tesoro en un frugal desayuno compuesto de una cocacola y una especie de tigretón a la australiana. Cuando mis posaderas tocan la madera del banco cercano, un camión grúa hace su aparición en la playa. Así compruebo como parece que mi buena suerte empieza su andadura en 2010, y como ya dije antes que era un tipo p-o-s-i-t-i-v-o y mis pelotas no me pican, el hecho de que 3 días después corriendo por la playa DESCALZO, pise la mierda de un perro, solo lo puedo achacar a una señal de que la buena suerte esta cercana, que por algo pisar una mierda trae buena suerte. Y si obviamos el tener que cambiar la batería de la Van, que murió otra fatídica tarde de enero dejándome tirado de nuevo, y obligándome durante 1 día entero a tener que aparcar en cuestas, y que me choque contra un poste al ir marcha atrás, y ahora veo mi ropa desde uno de los faros traseros. Obviando estas nimiedades como decía, estoy seguro que mi suerte ha comenzado de nuevo.

Porque ser positivo tiene esas ventajas, que uno sabe que la suerte esta con él, y así despliego mi energía saludable a todos mis actos, y el que me digan a la cara que soy un gusano, lo veo decididamente como un piropo. Manzanas rojas. Fruta fresca. Sabrosa y tierna. Y mejor que mosca. Revoloteando mierdas secas. Mierdas recién hechas. Malolientes y apestosas.

Y como el mecánico también es maloliente y apestoso, el que me cobre 250$ por la reparación lo veo como un acto caritativo para su sobaquera. Además para un tío positivo el dinero es secundario. La fortuna tiene otro significado. La fortuna es ser afortunado. Por lo tanto el hecho de deber al estado de Nueva Gales del Sur la cifra de 1045$ de multas por dormir en una furgoneta en playas donde un cartel pone prohibido dormir, solo lo interpreto como una perdida de tinta, papel y tiempo para los señores agentes. Nueva Gales del Sur. Australia entera. Qué son 1045$ de multas para un país afortunado?. Que esta a la cabeza como nación con más obesos. A la cabeza con más casos de violaciones y abusos sexuales. Que tiene el mayor número de especies animales qué pueden acabar con tu vida. ¿QUÉ SON 1045$ PARA UN PAÍS AFORTUNADO?. Así que lo siento, pero no pagaré, por la fortuna que ya os vino en gracia.

Y por la fortuna que mi tierra adquirió con la creación del pantumaka. Compro los pertinentes ingredientes para que al día siguiente pueda hacerme en alguna playa de las de carteles prohibitivos, un desayuno como dios manda. Y tras una noche soñando con obesos que violan a serpientes asesinas, me levanto con mi palo de la fortuna en plena forma. Refugiado en mis cristales tintados. Mi toalla tendida. Me dejo llevar por el arte de la masturbación; que siempre valore más que un mal polvo. Unas tetas después, e imaginar los susurros de mi princesa al oído, preparo mi majestuoso desayuno de pan-tomate-aceite-ajo. Café. Zumo en tetra-brik. Galletitas. Y unos platanitos muy sabrosos, que pasé como cebollas más baratas en el supermercado, por hacer que las cebollas suban en este afortunado país y defender el territorio hispano-canario. Degusto el manjar sobre mi nevera dominguera, tan azul como el cielo que tengo encima. Y al acabar, la llamada del señor zurullo me hace sentarme sobre el vater con paredes de madera, y mientras mi cuerpo actúa solo, mi mente ve como una araña, delante de mí,le hace un abrigo a una mosca. Lo ves mosca, eso te pasa por merodear en la mierda fresca, eso nunca le hubiera pasado a un gusano. Y cuando me monto en mi furgoneta y Jarvis Coker me canta algo sobre la “common people como tú y como yo”, pienso, si en menos de treinta minutos he sido capaz de aglutinar los tres placeres más importantes de la “common people como tú y como yo”. Sexo, comida y una buena cagada, decididamente soy un tipo a-f-o-r-t-u-n-a-d-o.

miércoles, 13 de enero de 2010

El lobo estepario


El cielo azul. Ninguna nube lo recorre. El agua cristalina, verdosa, espumosa. Arena fina. Y yo, solo… solo mirando la línea que divide. La línea horizontal Nada se mueve. Nada de viento. Una ráfaga de aire fresco me hace despertar de mis pensamientos. Venida de algún sitio, una pelota de papel se queda prendida entre mis piernas. La cojo y devuelvo el papel a su forma original. Papel de periódico, duro y rugoso. Nada escrito por un lado. Nada de fotos por el otro. Solo una columna escrita, con un titulo en negrita. Leo en un perfecto español. TRACTAT DEL LOBO ESTEPARIO. Sorprendido, miro a mí alrededor buscando al dueño. Pero a nadie distingo hasta donde llegan mis ojos. Solo, en la inmensa playa, empiezo a leer el papel…

TRACTAT DEL LOBO ESTEPARIO

“Nunca ha tenido un hombre alguno una necesidad más profunda y apasionada de independencia que él. En su juventud, siendo todavía pobre y costándole trabajo ganarse el pan, prefería pasar hambre y andar con los vestidos rotos, si así salvaba un poco de independencia. No se vendió nunca por dinero ni por comodidades, nunca a mujeres ni a poderosos; mas de cien veces tiró y apartó de sí lo que a los ojos de todo el mundo constituía sus excelencias y ventajas, para conservar en cambio su libertad. Ninguna idea le era más odiosa que la de tener que ejercer un cargo, someterse a una distribución de tiempo, obedecer a otros. Una oficina, una cancillería, un negociado eran cosas para él tan execrables como la muerte, y lo mas terrible que pudo vivir en sueños fue la reclusión en un cuartel. A todas estas situaciones supo sustraerse, a veces mediante grandes sacrificios. En esto estaba su fortaleza y su virtud, aquí era inflexible e incorruptible, aquí era su carácter firme y rectilíneo. Pero a esta virtud estaban íntimamente ligados su sufrimiento y su destino. Le sucedía lo que les sucede a todos; lo que él, por un impulso muy íntimo de su ser, buscó y anheló con la mayor obstinación, logró obtenerlo, pero en mayor medida de lo que es conveniente en los hombre. En un principio fue su sueño y su aventura, después su amargo destino. El hombre poderoso en el poder sucumbe; el hombre del dinero en el dinero; el servil y humilde, en el servicio; el que busca placer en los placeres. Y así sucumbió el lobo estepario. Alcanzó su objetivo, fue cada vez más independiente, nadie tenía nada que ordenarle, a nadie tenía que ajustar sus actos, sólo y libremente determinaba él a su antojo lo que había que hacer y lo que había de dejar. Pues todo hombre fuerte alcanza indefectiblemente aquello que va buscando con verdadero ahínco. Pero en medio de la libertad lograda se dio bien pronto cuenta de que ésa su independencia era su muerte, que estaba solo, que el mundo lo abandonaba de un modo siniestro, que los hombres no le importaban nada; es mas, que él mismo a sí mismo tampoco, que lentamente iba ahogándose en una atmósfera cada vez más tenue de falta de trato y de aislamiento. Porque ya resultaba que la soledad y la independencia no eran su afán y su objetivo, eran su destino y su condenación, que su mágico deseo se había cumplido y ya no era posible retirarlo, que ya no servía de nada extender los brazos abiertos llenos de nostalgia y con el corazón henchido de buena voluntad, brindando solidaridad y unión; ahora lo dejaba solo. Y no es que fuera odioso y detestado y antipático a los demás. Al contrario, tenía muchos amigos. Muchos lo querían bien. Pero siempre era únicamente simpatía y amabilidad lo que encontraba; lo invitaban, lo hacían regalos, le escribían bonitas cartas, pero nadie se le aproximaba espiritualmente, por ninguna parte surgía compenetración con nadie, y nadie estaba dispuesto ni era capaz de compartir su vida. Ahora lo envolvía el ambiente de soledad, una atmósfera de quietud, un apartamiento del mundo que lo rodea, una incapacidad de relación, contra la cual no podía nada, ni la voluntad, ni el afán, ni la nostalgia. Éste era uno de los caracteres más importantes de su vida. El era un lobo estepario.


Absorto en el texto que acabo de terminar de leer, levanto la cabeza para darme cuenta qué lo que antes era un cielo azul ahora es una nube oscura. Espesa, pesada. El mar bravío, levanta olas que rompen con furia. El viento feroz lanza arena contra mi cuerpo. ¿Qué ha pasado?. ¿Cuanto tiempo estuve leyendo?. La lluvia empieza a caer con fuerza. Y de mis manos se vuela el texto. Se pierde lejos. Corro rápido a refugiarme. Corro rápido por entre la maleza. Pero el parking no está donde estaba. Solo, un bosque frondoso. Y corro, y corro. Y tropiezo y caigo en un profundo agujero. La arena es blanda. El agua me escurre. Grito. Grito. Y nadie me oye. Algo se acerca. Algo oigo ahí arriba. Sobre el agujero aparece la cabeza de un gran lobo negro con cachos de pelo blanco. Y me enseña los dientes, furioso, rabioso. Y su baba me cae en la cara. La saboreo agria, viscosa. Y sus ojos son negros y me miran. Pero son ojos que conozco. Porque son mis ojos. Es mi mirada. Es el lobo estepario….y salta sobre mí.

Y de un salto me incorporo en mi cama. En mi furgoneta. Y de mi pecho se cae un libro abierto. Y en esa misma hoja Hermann Hesse escribió sus delirios. Su tractat del lobo estepario. Y me quede dormido ayer leyendo?. La linterna agonizante tras una larga noche emite una pequeña centella luminosa. Pero el sol no sabe centellear, abrasador y radiante sobre mi furgoneta provoca que salga. Aún dormido me dirijo a la playa. El cielo azul. Ninguna nube lo recorre. El agua cristalina, verdosa, espumosa. Arena fina. Y yo, solo… me mojo los pies y mi reflejo aparece sobre el agua, mi cara sigue dormida. Y una ola rompe el reflejo que vuelve a formarse tras ella, y ahora es un lobo el que se refleja. Pero su cara no es fiera. Su cara no es de rabia. Con una medio sonrisa, me mira. Sabe que ya nada importa lo suficiente. Que si esto es una comedia, el será el primero que se ria. Que ya todo le resbala. Que los cazadores aún le querrán matar. Y que el mundo seguirá girando porque así lo dispuso la naturaleza. Y si su naturaleza es ser lobo, ya ha llegado a conocerse. Así le engendraron. Ya solo le importa su manada. Los que tiene a su lado. Y seguirá odiando a las ovejas. Aquellas que son su presa. Porque odia a los rebaños estupidos. Odia a los animales que no piensan. Ya solo le importa seguir disfrutando del cielo azul que tiene tras su cabeza. Del agua donde se refleja. De la tierra donde se sujeta. Del fuego que arde en su interior. De esa llama que llaman vida. Y lo que pase, un pobre lobo nunca lo podrá saber. Y otra ola rompe la imagen. Y me adentro en el mar. Yo…….solo.

martes, 5 de enero de 2010

Cuenta atrás


Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cuenta atrás. Se acabó el año. Me siento en un sofá. La mente se me queda en blanco. Nada hace presagiar que 20 horas después el estomago se me contraerá y el cerebro se me abrirá. Pero 30 horas antes de la cuenta entraba en Byron, sintiendo el placer de llegar a algo que se acerca a una casa, un espacio que ya te es conocido. Vengo con las niñas de un viaje que psicológicamente me pareció largo. Intenso. 132 horas previas a ese momento nos fuimos rumbo Fraser Island. Noche en la carretera, durmiendo frente a la playa. 48 horas después también duermo, pero sobre el suelo de una tienda de campaña en la isla de arena más grande del planeta. Una lluvia tropical arremete sin piedad contra la tienda, y el agua empieza a mojar mis manos. Duermo placidamente. Las niñas duermen a mi lado placidamente. El agua no cala por la piel. A nuestro alrededor supongo, intentarán dormir nuestro grupo. Se compone de dos parejas alemana-australiana-noruega. Dos suizas. Un finlandés. Un holandés. Once personas preparadas para una prueba de convivencia. Un jeep preparado para soportarnos a todos. Reparto de comida. Reparto de tareas. Reparto de tiendas. Y la lluvia no nos da tregua. Lago de agua cristalina. Desayunando bajo una cabaña con agua turbia hasta los tobillos. Huevos revueltos. Algo de pan. De los tres jeep que salimos, dos se vuelven a Rainbow beach. Sus ocupantes, divididos, sucumben al temporal. Dos noches y ya vemos las estrellas. Australianos mononeuronales acechan a las niñas. Y yo, aburrido de juegos para emborracharse, abandono al equipo y al vino. Barco hundido, ya esqueleto, antigua gloria colonial, nos saluda por la mañana. Partimos de vuelta a Rainbow, donde empezó la expedición y termina la prueba en concordia y armonía. Y por la noche alrededor de un corro en la playa, oigo cantar como los ángeles a una joven con su guitarra. Y los locales rompen la magia. Y a mí se me rompen las ganas. De nuevo el primero en largarse a la cama. Que fue de aquel Ampuero que estiraba las noches. Aquel que se aferraba a lo que creía vida. ¿Era autodestrucción?. ¿Era desidia?. Un trabajo que dejo de ser interesante mucho antes de que se diera cuenta. Tiempo espeso de lunes a viernes. Ansioso buscaba la salida. La vía de escape. Bebía todo los que podía en las noches evasivas. Follaba todo lo que le dejaban.. Se negaba la vuelta a casa hasta que la espesa niebla le cubría. Cómodo en mi estado ebrio. Cómodo en mi estado libertino. Y ahora cuando el trabajo, el stress, la basura y el ruido aquí pierden para mí el sentido. La niebla pierde su espesor. El sexo por sexo pierde algo de diversión. Podrá dormir la bestia?. Será cansancio de todo eso o será realidad?. Podrá guardar su actual equilibrio?.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cuenta atrás. Se acabo el año. Y me encuentro en un prado frente a la playa. Volviendo con quien creí fue mi aliado, mi botella de ron para mí solo. A quien pensé engañar?. Siempre fui un individualista, algo borracho y a veces un autista, así que dejo con sus juegos al grupo y pierdo mis ojos por el prado. Donde ovejas balan con su cara estupida. Cerdos se revuelcan en su mierda. Vacas comen malas hierbas. Animales inyectándose suero. Y me entra el líquido a borbotones por el cerebro. Y la bestia se despierta. El perro se transforma. Rabioso. Mezquino. Egoísta. Es el suero que le mata. El que le desequilibra. Y solo cuando se muerde su propio rabo se da cuenta de su estupidez. Fonambulista que casi tropieza y cae, mantente en la cuerda, no corras, deja que se pierda el tranvía ya, que se aleje el deseo para siempre.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Cuenta atrás. Empezó el año. El sol arremete contra mi piel. Mi boca seca busca agua. Que quedo de la batalla?. Un dolor me parte la cabeza. Y el pedal de mi furgoneta dice basta. El también se parte. Y me quedo colgado a kilómetros de Byron. Broken Head beach. Bonito nombre. Curiosa coincidencia. Otra noche sin saber como llegue. Dejo mi casa abandonada. En unos días la grúa volverá a por ti, pequeña. Y como los que tienen autos huyeron por unos fuegos a Sidney, hago el camino de vuelta por la línea costera. Playa larga. Faro pequeñito. Y dolor intenso. El estomago se me contrae y el cerebro se me abre. Y volvemos al principio de la historia. Y sin trabajo, stress, basura y ruido, sin desidia y una causa. ¿Para que quiero autodestrucción?. Pues entonces tal vez me queda amor. Aquel que cruza los océanos. El que se cruza por el sentido común de las personas. Ese también tendrá cuenta atrás?. Bueno, todo tiene cuenta atrás en esta vida, no?. Así que cuento hasta que llegue. Y me olvidare de contar para que no se acabe.

Cinco. Cuatro. Tres. Dos. Uno. Buff que año me he pegado. CERO.......ahora, dejar dormir a la bestia.

viernes, 1 de enero de 2010

meditación sobre el entrelazamiento

"Es en nuestro cerebro donde aparecen los triángulos, los entrelazamientos y los ramajes. Los reconocemos, los apreciamos; vivimos en medio de ellos. En medio de nuestras creaciones, creaciones humanas, comunicables a los hombres, nos perfeccionamos y morimos. En medio del espacio, el espacio humano, tomamos medidas; con estas medidas creamos el espacio, el espacio entre nuestros instrumentos...el hombre poco instruido siente terror ante la idea del espacio; lo imagina inmenso, nocturno y vacío. Imagina a los seres en la forma elemental de una bola, aislada de un espacio, encogida en el espacio, aplastada por la eterna presencia de las tres dimensiones. Aterrorizados por la idea del espacio, los seres humanos se encogen; tienen frío, tienen miedo. en el mejor de los casos atraviesan el espacio, se saludan con tristeza en mitad del espacio. Y sin embargo ese espacio está en su interior, se trata de su propia creación mental. En este espacio al que tanto temen, los seres humanos aprenden a vivir y a morir; en medio de su espacio mental surge la separación, el alejamiento y el sufrimiento. Sobre esto hay muy poco que decir : el amante oye la llamada de su amada a través de océanos y montañas; a través de océanos y montañas, la madre oye la llamada del hijo. El amor une, y une para siempre. La practica del bien es una unión, la practica del mal una desunión. El otro nombre del mal es la separación; y aún hay otro más, mentira. Solo existe un entrelazamiento magnífico, reciproco e inmenso..."

MEDITACIóN SOBRE EL ENTRELAZAMIENTO

se me quedo esta meditación marcada después de leida, y después de un fin de año raro y oscuro, recorro quilómetros de playa a causa de la avería, y aunque mi cabeza no esta sana por culpa de la resaca, extraño se me abre la mente para saber que...Solo existe un entrelazamiento magnífico, reciproco e inmenso, el amor verdadero y el espacio se acorta por mucha distancia que nos inventemos.