El primer recuerdo que tengo de algo que perdí, que olvide, que borre de mi mente, fue una ortodoncia. Tendría 8 años, y mis dientes eran todo un poema; conejo fue el primer apodo de los muchos que vendrían después. Comía en el colegio con otros niños, y el aparato en cuestión me lo tenía que quitar para poder tragar cualquier cosa, lo enrollaba en una servilleta y lo dejaba siempre en un lateral de la bandeja de metal.
Después de la vomitiva comida a la que nos veíamos expuestos a diario, volcaban las sobras de las bandejas en grandes cubos de basura. Así que ese día, en que mi mente recorría mundos paralelos, di mi bandeja de metal a la señorita, que la vacío en uno de los cubos con mi ortodoncia entre los restos. Cuando en algún momento mi cabeza hizo clic, volví a buscar mi aparato; aún recuerdo a la pobre señorita removiendo con grandes guantes toda la basura y sacando de entre un sucio papel, mi ortodoncia. Final feliz y larga vida a mi aparato.
El último recuerdo que tengo de algo que perdí, que olvide, que borre de mi mente, aún está reciente en mi cabeza, ya que sucedió hace un par de días. Mi cartera y las llaves de la furgoneta, se quedaba sobre una mesa tras cambiarnos a otra barbacoa con sombra. Cuando en algún momento mi cabeza hizo clic, habían pasado cuatro horas y muchas personas por esa mesa. Busqué entre los matorrales. Pregunte a las personas. Examine los cubos de basura; ahora me doy cuenta del esfuerzo que hizo la señorita rescatando mi ortodoncia. Y la cartera y llaves no aparecían. La problemática se hacía mas aguda, por el hecho de que solo poseía una llave, ninguna copia. Así que tras la rutinaria anulación de tarjetas españolas y australiana; creo que La Caixa ya ha perdido el número de mis visas extraviadas, y la visita a la policía para la denuncia, empezaba el verdadero problema. Cómo hacer una copia de mi llave. Cómo entrar en la furgoneta. Cómo moverla.
Aparcada en el parking del supermercado de Byron, mi furgoneta esperaba ajena a lo ocurrido. Así que con un cable metálico y un destornillador, me abalance sobre la puerta para intentar abrirla. Tras cinco minutos y la atónita mirada de los viandantes, la puerta también hizo… clic. Lograba abrirla sin ningún desperfecto, como un ladrón de guante blanco. El siguiente paso era desmotar el bombín de la llave que se encuentra bajo el volante, y así poder hacer una copia. Como ya era tarde y no había luz, decidí posponerlo para el día siguiente. Así que me quede vagando por el parking del supermercado, convirtiéndome por un día en…”EL VAGABUNDO DEL PARKING DEL SUPERMERCADO”. Como no podía cerrar la furgoneta ya que no poseía llave para volverla a abrir, me tenia que quedar en los alrededores. La gente me venia a ver allí. Me encontraba con conocidos que iban a hacer la compra. Y mientras pasaban las horas, sentado sobre la acera al lado de la furgoneta, me sentia por esa noche como un personaje en una película de Kevin Smith. Así que cuando cerraron el supermercado me fui a dormir, esperando al día de mañana y suplicando que nadie me echara del parking para no tener que contar que no podía salir de allí.
Por la mañana temprano, ataqué el volante con unos destornilladores de diferentes tamaños que me dejó un amigo, desmontando cada pieza. Al rato llegué a un punto en el que me fue imposible continuar la faena, unos tornillos rarísimos y sin ranura me frenaban en mi tarea, desquiciado y sudando como un cerdo, me negaba a aceptar la idea de tener que llamar a una grúa, con el consiguiente gasto, para que me llevaran la furgoneta a un mecánico, así que intenté arrancarla y llevarla yo, desmontando el circuito y con un destornillador, giré la manivela, la chispa hizo aparición y el motor rugió de nuevo, asombrado tiré marcha atrás, y cuando intenté girar el volante, se bloqueó. Mierdas, necesito la llave. Tan recto como salí, volví a entrar. Decidí ir a la escuela e inspeccionar en internet la manera de sacar el jodido bombín. Buscador Google. - Cómo desmontar el Bombin de una Mitsubishi Express-. Nada. -Cómo desmontar un bombín-. Nada. -Qué pasa si eres gilipollas y pierdes las únicas llaves de tu furgoneta-. Pues, saca el bombín, que te hagan una nueva copia, y si puede ser incluso dos, para que no te vuelva a pasar. Bueno, eso ya lo sabía. Rebusco en foros hasta que un bendito tio\tia con el alias de Nikki me da la solución. - Si tienes la misma llave para todo- como era mi caso,- no pierdas el tiempo intentando desmontar el bombín de arranque- este también era mi caso, -se un poco listo...- este si que no es mi caso,- ...y desmonta el de alguna puerta, que es mas fácil-. Dios bendiga a Nikki y la sencillez de su conclusión.
Volví a la furgoneta y en cinco minutos logré sacar el bombín de la puerta del conductor. Así que rezando todas las oraciones que se me ocurrieron, me puse camino del cerrajero para que me hiciera la dichosa llave. Treinta minutos más tarde, después de una coca cola bajo una palmera, el perilla me da dos llaves relucientes, y la sonrisa se dibuja en mi cara después de esta gincana infernal. Triunfal vuelvo a mi furgoneta, monto todo lo desmontado, doy una de las copias a Nano para que la guarde en un lugar seguro, y me largo de ese parking que por una noche fue el comedor de mi casa, y de nuevo bajo una palmera pero esta vez con una cerveza bien ganada, espero la siguiente cosa que pierda, olvide, y borre de mi mente.

