
Sidney...siempre me ha gustado ese nombre. Sidney... alguien que se llame así, tiene que ser atractivo, elegante, ingenioso y algo divertido. Un caballero, o uno de esos jovenzuelos deportistas con la vitalidad incrustada en la cara. Sidney... pensar en un perro con ese nombre, no le pegaria a un caniche o un chihuahua, solo de pronunciarlo os vendra a la mente un gran mastín o un dogo. En definitiva es un gran nombre, y al igual que lo pienso yo lo tuvo que pensar la persona que decidio bautizar con ese nombre, a la ciudad en la que me encuentro. Posiblemente el tipo que dijo, esto es Sidney, nunca se pudo imaginar la ciudad que veo ante mis ojos, pero tal vez deseo que fuera como el nombre determina, y en cierta medida lo ha conseguido, atractiva, elegante, divertida y con una vitalidad incrustada en la cara de sus habitantes.
Y es que los ciudadanos de Sidney llevan siempre una sonrisa en la cara. Y es que es facil tenerla cuando de camino al trabajo te montas en uno de los ferris y ves todas las mañanas la inmensa bahia, y no te tienes que tragar un atasco en un secarral de la M30. O llega un domingo y te vas con tus gafas modernas a darte un garbeo y mostrar el modelito a Bondi beach, viendo de fondo los surfistas cogiendo olas y el viento del pacífico dandote en tu cara, y no sentarte oliendo a pis en alguna esquina sucia de La Latina. O cuando sabes; bueno los ciudadanos de Sidney no lo saben, pero tendrian que ser conscientes de la suerte que corren, que Miguel Garrido, sus historias manidas y chistes sin gracia se encuentran en la otra parte del mundo. Cosas como esta, hacen que Sidney este a la cabeza de las ciudades con mas calidad de vida. Asi que ahí estamos neni y yo, abrasándonos la cabeza mientras vemos a las señoras, señores y niños, sonriendo de camino al trabajo o al colegio.
Así que con el calor de finales de verano nos dirigimos a Hyde Park a intentar echar una cabezadita, y cuando cierro los ojos durante un minuto me siento como en un gr'an cuarto oscuro, solo oigo jadeos y más jadeos, abro lo ojos y para mi decepción nadie me está agarrando la polla. Y es que en esta ciudad el que no sonríe es que est'a corriendo, solo se ven corredores para arriba y para abajo, sudando y gimiendo. Oficinistas, pizzeros, abogados, limpiabotas, todos se calzan las zapatillas y salen a correr. Solo de ver a tanta gente moviendose con ese calor, yo ya me cansaba, así que decidimos dejar esa orgia del desodorante Axe y largadnos a nuestro hostal a montarnos nuestra propia fiesta.
Y madrugando nos montamos en un mini bus, y nos dirigimos a las Blue Mountain; como no podía ser de otra manera, también tienen montañas. Y aún me imagino a esos corredores cansados, y los pechos bamboleándose de las secretarias en su hora del "deporte", y como pensar en deporte y pechos me cansa, me quedo dormido. Y nenis me levanta, y me saca del minibus, y me planta un café en la cara. Y sentado en la terraza de un maravilloso café, en un pueblecito de cuyo nombre no logro acordarme, veo como todos siguen sonriendo, y al carnicero se le ve feliz, y el del quiosco se le ve feliz, y el hombre que corta el cesped se le ve feliz, y yo, por eso de pasar desapercibido pues también sonrio, y me tomo el café mientras pienso como sera la happylife en este pueblecito de cuyo nombre no logro acordarme, donde podria apostar los pechos de 3 secretarias a que el suceso mas grave que aparece en el periodico local es que el gato de la señorita Smith se quedo atrapado cuatro horas en la copa de un arbol; espero que despues de escritas estas palabras no me entere que el carnicero sonriente mató a diez niños a la puerta del colegio, pero como no lograre acordarme del nombre del pueblo siempre nos quedara la duda.
Y las Blue Montain, pues no son azules, y me explican que es por el aceite de eucaliptos que se evapora y le da un aspecto azulado a las montañas . Ahhhh, digo yo, otro gran tipo el que bautizo a las montañas estas, seria el mismo que el de Sidney?.
Y recorremos cascadas y bosques, y me doy cuenta de que estoy perdiendo la forma, ya que voy con el gordo hortera canadiense en la cola del grupo. Tio si vivieras aquí, le digo, correrias todos los dias, tus padres te hubieran llamado Sydney y hoy serias atractivo, elegante y gracioso, por no decir que verias bambolearse todos los dias las tetas de tu secretaria. Creo que no le sento muy bien mi comentario, es el unico ser humano en días que ya no me sonríe, así que por hoy me quedaré con la boca cerrada.
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