viernes, 11 de junio de 2010

EPÍLOGO ( vagabundos del Dharma)


“Vagabundos del Dharma, gente que anda de un lado para otro cargada con mochilas negándose a seguir la demanda general de la producción de que consuman y por tanto, de que trabajan para tener el privilegio de consumir toda esa mierda que en realidad no necesitan , como refrigeradores, aparatos de televisión, coches, coches nuevos y llamativos, brillantina para el pelo de una determinada marca y desodorantes y porquería en general que siempre termina en el cubo de la basura una semana después; todos ellos presos en un sistema de trabajo, producción, consumo, trabajo, producción, consumo…tengo la visión de una gran revolución de mochilas, de miles y hasta millones de jóvenes con mochilas y subiendo a las montañas a rezar, haciendo que los niños rían y que se alegren los ancianos, haciendo que las chicas sean felices y también las señoras mayores, todos ellos lunáticos Zen que andan escribiendo poemas que surgen de sus cabezas sin motivo, y siendo amables y realizando actos extraños que proporcionan visiones de libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas”.

Jack Kerouac. Los vagabundos del Dharma.


En una época en que las revoluciones son cosas del pasado, creemos en “la nada” y el amor lo vendimos a coños y pollas, al intercambio de fluidos con extraños, no me pidáis que os traiga esperanza, eso se lo dejo a los maestros.

El vagabundo encontró un sitio y la palabra ha perdido su fuerza. Combatir contra el sistema, apología de la libertad sin saber siquiera tácticas de acoso y derribo. Lucharé para que la mochila no caiga de mis hombros repleta de buenas intenciones, pero no me pidáis que los niños sonrían porque los padres deben sonreír primero.

Miro sobre una pared blanca mi siguiente destino, pero no solo, que cien y mil no son uno, aunque solo me basta contigo. Al vagabundo ya solo le queda un cartón de vino rancio, que tarde o temprano también acabara en el cubo de la basura. Acompáñame si quieres, que la palabra escrita no son billetes agotados, pero por ahora el perro vuelve a la perrera y los canguros a saltar por las praderas, se acabo el diario así que no me pidáis ya que os cuente cuentos, ni poemas, ni pesadillas, ni listas de la compra en los mercados de la carne, tierras asiáticas, antípodas de papel charol y viajes de tinta china.

Ahora una paz se instaló y durará porque vencí al tiempo fuera de mi espacio, y el espacio que ahora habito me gusta por ella me gusta. Sí, libertad eterna a todo el mundo y a todas las criaturas vivas, pero no me pidáis que presione las teclas, el viaje ha sido largo y ahora me toca descansar, ahora me toca dormir a su lado.

Volveré… como los héroes del cómic y los villanos en la vida real, como el odio y el amor que escribí en mis zapatillas, que ahora son atrezzo de la ciudad que tanto amo y odio.

Volveré…pero eso…eso ya es otra historia .

Gracias a todos.

sábado, 5 de junio de 2010

Los posos del café (all you need is love)


El famoso Juicio Final lo llevamos aquí, en el pecho. Todas las noches, sin ser conscientes de ello, enfrentamos un Juicio Final. Y es de acuerdo a su dictamen que podemos dormir tranquilos o revolcarnos en pesadillas. Ni Salomón ni psicoanalistas. Somos juez y parte, fiscal y defensor, qué más remedio. Si nosotros mismos no sabemos condenarnos o absolvernos ¿quién será capaz de hacerlo? ¿Quién tiene tantos y tan recónditos elementos de juicio sobre nosotros mismos? ¿Acaso no sabemos, desde el inicio y sin la menor vacilación cuándo somos culpables y cuándo inocentes?

Mario Benedetti



Alguien ha dejado una caja negra delante de mi cabaña, como la de los aviones siniestrados, sé que nadie habéis visto nunca una de ellas, pero no tiene mayor misterio, es una caja negra. Con ella se intenta solucionar el enigma, el suceso acaecido en vuelo, desde luego yo no me he estrellado, pero supongo que la persona que la ha depositado en mi puerta quiere descifrar algo de este viaje, tal vez por estar en una isla pasando los últimos días sabe que de aquí no puedo escapar nadando.


Mi caja negra, balance de mi tiempo, cada evento grabado en pequeñas partículas de memoria. Decido abrirla. Me encuentro un cartón de puros lleno de piezas de puzzle con una frase escrita con bolígrafo que dice “descubre tu futuro a través de tu pasado”. El juego se complica y nunca fui amante de rompecabezas. Acepto el reto, a falta de libros e ideas me siento frente a una mesita que da al mar y esparzo las piezas sobre la madera. Los minutos son horas y las horas se transforman en días, como solo tengo una semana me empieza a agobiar el entresijo. Una banda de mariachis se para y me cantan “all you need is love” de los Beatles, lo siento chicos estoy concentrado, aunque acabar, siempre me encantó esa canción. Mientras la tuna segoviana acaba el estribillo, consigo juntar unos cuantos fragmentos confusos en los que solo puedo leer una frase. Nitidez, Empieza, Nada, Imposible. Y qué coño significa esto?. NitidezEmpiezaNadaImposible. Repito y repito la frase a distintas velocidades pero no encuentro el significado… o tal vez?…en esto llega un hombre orquesta que me toca con veinte instrumentos “all you need is love”, me levanto y me acerco a él. Oye colega, acaban de venir los un coro de iglesia a cantarme la canción, y de verdad que adoro este tema pero…Oye tío, ese puzzle es tuyo?...Cuando giro la cabeza, unos lagartos como los de Komodo se están comiendo mi puzzle, un mono se aleja con los puros y un niño en motocicleta huye con mi caja negra. A la mierda el enigma de mi futuro. Apunto en mi cuaderno la frase que aun ronda mi cabeza NitidezEmpiezaNadaImposible, tal vez sea lo único claro de esta historia.

Después del trabajo arduo de mi cerebro me acerco al que ha sido mi restaurante de desayuno-comida-cena, como los viejecito que nunca traicionan a su bar de siempre. Pido tostadas, tortilla y un café, sobre la tarima un viejo con un banyo empieza a tocar una versión de “all you need is love”, ¿pero qué le sucede hoy a todo el mundo con esa canción?. Devoro la comida y de un trago acabo con el café, por una extraña revelación me quedo mirando los posos del fondo del vaso. Tal vez en ellos pueda encontrar la llave de mi futuro. Los vuelco sobre el plato e intento discernir las imágenes que puedan aparecer en esa masa sin sentido, pero solo veo eso, una aglomeración de restos de café. Intento imaginarme algo, pero nada. Qué, intentando averiguar el futuro?, me dice el camarero. Sí bueno, pero estos restos me dicen más bien poco, le respondo. Tranquilo…la Nitidez Empieza cuando crees que Nada es Imposible. Pero antes de que pueda girar mi cara incrédula ante esa respuesta el chiringuito se vuelve una batalla campal, los chicos que cantaban la versión están rompiendo sus guitarras contra el suelo mientras los otros se orinan en las mesas. Salgo en estampida del lugar y me refugio bajo una palmera. Fatigado me siento a ver el ultimo atardecer en la isla después de una semana surrealista y un coco cae en mis pies, se parte en dos y sale un cacho de tela donde bordado puedo leer

“O te comes a Madrid o Madrid te devora a ti”.

Bueno creo que siempre hay una tercera opción, sentarme desnudo en el sofá esperando que salgas de la ducha mientras escucho “All you need is love”.