domingo, 30 de mayo de 2010

Magical Mistery Tour




Dársena mil. Sube, baja. Veinte kilos a mis espaldas como el jorobado de Notredame escalando las alubias mágicas. Dársena un millón. Asientos abatibles con el té de leche condensada. Los esquimales me sonríen en el asiento de atrás. ¡Conductor no cojas el teléfono!, pero coge el teléfono. Kentucky Fried Chicken y fotos frente al espejo. Vacaciones en Malasia y los niños salen escopetado tras la muralla china. La galleta de la suerte me dice que hoy no es el día. La pipa no enciende o el tabaco no prende, que pinta de gilipollas tengo con esto en la boca, inexperto en el arte de la tabacalera me los lío con este tabaco para asombro de mis pulmones. Que playa más sucia sin barquitos de playmobil. Cervezas con dos anclas que me dan fuerza como las espinacas a Popeye. Ya no me hago fotos frente al espejo, ahora me hago una paja con la mano libre que con la otra me compro un billete a Singapur, que no es Liliput, aquí hay gigantes de hierro y cristal. Gente con puntos rojos en la frente como si un francotirador estuviese escondido en cada esquina me señala que estoy en Little India, durmiendo al lado del restaurante Katmandú, con grandes fotos de sus montañas, ratón colorao ahí ya has sido malo. Me revuelvo en la cama, vuelven los demonios y no tengo al padre Damien Karras para que me exorcice, iros y dejarme ser feliz ya, vomito bilis de palabrería.


Ciudad limpia, casi perfecta. Pero… que aburrido hemos hecho los occidentales este mundo, ya no encuentro palmeras de chocolate y solo veo mimos tras los cristales. Una ciudad sin putas en sus calles no puede llamarse ciudad.


El autobús es mágico y misterioso. Por eso paramos en la frontera-supermercado, donde la cajera me pone un sello en el pasaporte y me dice que el sombrero no va bien para el sitio donde voy. ¿Y como sabes donde voy?. Porque la dársena mil millones va a la isla de Tioman. Jiji, que nombre más gracioso, sabe que en español se dice, hey tío, y en inglés, hey man. Pero tú sabes quién soy yo, soy Marilyn Monroe de rosa. Pues entonces póngame una de calamares y otra de chopitos y déjese de tanto fideo chino que ando con la cagada líquida, ahora si me permiten me largo al excusado. Ohhhh…MIERDA

miércoles, 26 de mayo de 2010

Flames



De nuevo Kuala Lumpur. Pero hoy en la esquina de Chinatown, arden volante, ruedas, hierro, acero. El calor nos calienta la cara. Gente hipnotizada por el fuego. Sonido de claxon histérico. Me acuerdo de mi último cigarrillo en Byron. Imposible de liar. Manos sudadas. Tal vez algo nervioso. Vino del malo de esos que vienen en caja de cartón. Llega la manada de elefantes arroyando a la colonia de hormigas. Todos en linea recta se sientan con nosotros. No por tener un cenicero de oro las colillas dejan de ser asquerosas. Pies, metros, centigrados, fahrenheit, galones, litros, distintas medidas para las mismas cosas. La idiotez se mide por igual en todos los paises, y mira que tú eres gilipollas. Cuentan chistes sin gracia. Yo fumo. No hablo. No me digas nada que te estallo la jarra de vino en la cabeza. Y tú no me mires así, te quedaste con las ganas, pero ya nunca sera tu día. Me trago el humo y me despido. Humo subiendo hasta el infinito. Por encima de los edificios. Oliendo a rueda quemada. Estallan los cristales en mil pedazos. Mi viaje estalla por un visado. Rasgándose por donde debía. Separandose el plástico de la pintura. Y entonces ??? yo ya no pinto nada. Solo es un cigarro que consume a un hombre o un hombre que consume el tiempo?. No tengas miedo, el monstruo del armario se ha cogido vacaciones. Todos se acercan a mirar, pero para mí ya no hay nada que ver. El cigarro se ha terminado. Y mientras veo como los bomberos se acercan, vuelvo sobre mis pasos. El camino a casa. Y pienso, ya sé porque no se puede fumar en los autobuses.

viernes, 21 de mayo de 2010

El mago de Oz


Una gran amiga, también adicta a cruzar fronteras y la causante de ponerme en el mapa este cabo de nombre Byron, definió el lugar como la tierra de Oz, ese mágico país donde aterrizó Judy Garland con su perrito Toto para seguir el camino de baldosas amarillas. Muchos de los que llegamos a Byron buscamos ese camino, y ahora que me he quedado sin baldosas amarillas que seguir solo me queda mirar al vacío y pensar en lo que dejo atrás.

Yo también decidí buscar al mago al igual que el espantapájaros, el hombre de hojalata y el león, para que pudiera obtener de él, un nuevo cerebro, un corazón y el coraje. Necesitaba elementos nuevos en mi cabeza, mi pecho y mi estomago, y busque al mago con ahínco durante meses, cuando le encontré resulto que también era yo, y que como en la película, detrás de esa cabeza flotante de humo y fuego solo había un hombre común detrás de una cortina. Descubierto tras el engaño, solo pude hablar frente a mi espejo, para darme cuenta que los deseos ya se habían cumplido y que Oz son solo dos letras para definir los sueños de uno. La tierra sigue siendo redonda en la otra parte del globo y si uno se deja guiar por la estupidez, la casa le cae encima por muchos chapines de rubí que robara a la bruja mala del este.

Simplemente ya se ha acabado y lo que vine a buscar ya lo he encontrado, descubierta mi pasión, bueno mis dos pasiones, me conozco lo suficiente para saber que soy capaz de destrozarlas con mis propias manos y mis gilipolleces, pero el hombre común detrás de una cortina tendrá que dejar los juegos de feria y jugar a la realidad, que las escopetas siempre están mal equilibradas y uno nunca gana nada al final de la jornada. Ahora Oz se ha quedado sin luces y para un payaso como yo, un circo vacío es como una guitarra sin cuerdas, algo inservible.

En la cuneta de baldosas, como en las carreteras australianas, se han quedado imágenes muertas, retratos que uno nunca borrará de su cabeza, y la lección queda aprendida sin necesidad de regla en la palma de las manos. Ahora sé que…

Uno nunca se cansa de ver el mar. Que es mejor cenar a las 19 que a las 22. Que si no chequeas el aceite, tu coche se puede joder. Que olvidar se dice forget, aunque uno nunca olvida lo que deja atrás. Que los españoles somos unos chorizos, auque si me olvidé de cómo saben con pan. Que un libro se merece más que la palabrería en ingles o en castellano. Que el fin de años no es lo mismo sin uvas, auque me pillo el mismo pedo todo los años. Que la parte de atrás del supermercado no es tan oscura y que seáis felices y comáis perdices, aunque en el fondo no me traguéis. Que les jodan a los hippies y a los surferos, a las rubias y a los modernos, porque siempre quise ser como ellos. Que les jodan a los que hacen ruido por las noches y a los que hacen ruido por el día, y vivan los coreanos y taiwanesas que uno no saben si están vivos o se han cortado las venas con el ratón de su ordenador.

Ahora sé que los idiomas no son lo mío, ni el surf, ni los tallarines en tres minutos, ni tocar la guitarra, ni pagar multas, ni llevar zapatillas, ni reír las gracias, ni pintar la mona, el no llevar barba, ni las normas absurdas, ni las arañas gigantes, ni que un Madrid-Barsa sea de madrugada, ni el tipo ese que se llama Michael, ni cuando poner at, in, on, ldskfjdfdslfsdfjsdfsld… pero me encuentro feliz y en paz, que de eso se trataba.

Cuando se acaba es momento de saltar a otro continente buscando otro contenido. Así que se termino mi estancia en Byron, ahora me voy a Nepal donde la nieve tapa lo que uno pisa y uno piensa lo que hay bajo la tapa de su cabeza. Gracias mago, león, espantapájaros y hombre de hojalata, gracias Oz por llamarte Byron, gracias a todos los personajes que me he encontrado.

Cuando el 21 de julio llegue a Madrid, intentando luchar contra los pronósticos, la crisis, la contaminación, el cementazo, el stress, el desempleo y los chicles de fresa que se te pegan en los pantalones, sabré si como Dorothy puedo decir 'no hay lugar como el hogar' o simplemente…………………..ELIJO LA VIDA.

miércoles, 12 de mayo de 2010

Todos menos tú



Estaba el gitano, las dos niñas y el que nunca sé como se llama. Estaba el “uruguaio” que me decía algo sobre las luces y los haluros de plata que sacaban las vergüenzas. Estaban las 4 tortillas españolas y los gusanitos naranjas que no veía desde mis diez años. También andaba por hay los 30 litros de sangría, de un vino que era la sangre del cristo suicida. Había dos macacos, que no comían plátanos pero vigilaban la piscina de sangre por si a alguien se le ocurría mear en ella o ahogarse. También tres coreanos en busca de americanos y una rusa en busca del talento para la danza. Estaba el que tocó con Paco de Lucia, pero su guitarra solo tenia cinco cuerdas, y el que canta como Camarón pero en su cabeza solo tiene tres pelos. La rubia de las pastillas sin receta besando al verdugo de neuronas; menos mal que yo ya dejé la automedicación. La que está casada con el casado, que no paraba de vigilar, pues ya se sabe que siempre andan por estos sitios los agentes del divorcio. La que es suiza y habla español y el español que nunca dice nada. Por suerte no vinieron los cretinos, pero si su perro, con gomina para el pelaje y que nos dejo una cagada en la puerta. Me encontré al loco sin su camisa de fuerza y a la que siempre sonríe, muy seria. Los Black Rebel Motorcycle Club nunca llegaron, pero todos sabemos que es muy complicado encontrar gasolina en Australia. El Dj tampoco vino, nos contaron que le habían secuestrado unos niños a punta de caramelo, pero yo creo que era mentira, todos sabemos que los niños de ahora te pegan una paliza y te matan.



Estaba el que suele ser el más borracho y el que suele ser el más fumao, y terminó cuidándonos a todos. Me encontré con la nevera donde se esconde los cuerpos del delito y también con el coche donde todo el mundo orina. Estaban el Sr. Canguro, que sujetaba las cabezas en el lavabo y el Sr. Koala, que empujaba a la gente por las escaleras. El de los pelos de Krasti que no dejaba de brindar conmigo, y el de las rastas que venia con el de las cinco tablas. Y también vi al pobre Kurt Cobain, que siempre le manchan la cara con mierda. Había un radiocasete de esos que llevan los negratas en Detroit, pero dentro no había nada que mereciera la pena, así que alguien se empeñaba en darle patadas. Estaba el andaluz que tiraba platos como frisbees y estallaban en el suelo como lagrimas.El italiano y la suiza y el francés y el alemán, pero ahora se han cambiado el pasaporte y ya no sé quien es quien. Estaba el tipo que asesina gamusinos todo ensangrentado. El tipo que mira con caras malas. El tipo que durmió a la intemperie cansado de vivir de noche. Y el que borro todo de su memoria, ya que odia acumular basura en su cerebro. Vinieron muchos tipos y yo fui muchos tipos, pero ya estoy cansado de tantos disfraces, creo que me quedo con uno, lo malo es que la lavandería siempre me la encuentro cerrada.

Como dijo Sabina al que por cierto tampoco encontré, en una de sus canciones…


Estaban todos menos tú.

lunes, 3 de mayo de 2010

Sr. Canguro

Atropellamos anoche a los patitos?.No, creo que no. Y quien pagó el pato?.Tú, como siempre. Por qué tengo chinchetas en la cabeza?. Porque bebiste demasiado. Que tiene que ver el beber con las chinchetas. Es proporcional al tamaño y filo. Por qué tengo chinchetas en el estomago?. Las que te sobrarían de la cabeza, además que sería de un domingo si no te doliera nada. Ah, pero hoy es domingo?. Sí claro, por eso tienes chinchetas en la cabeza y el estomago. Jo, odio los domingos. Por?. Siempre me duele algo, y nunca encuentro algo con lo que entretenerme. Pero si hay mil cosas. Ya pero mi mente se olvida de contar, mi meado es más amarrillo y la nevera siempre está vacía. Pero si estás en Byron Bay. Bueno, Byron también suele estar vacío los domingos. Pero si dicen que es el mejor día aquí. Tal vez para los que tienen un buen día, pero yo odio los domingos. Y eso?. Creo que lo inventaron los fabricantes de sofás, de aspirinas, fútbol, cine y palomitas, y los que inventaron lo de estar con alguien que no se larga de tu cama un domingo por la mañana, fíjate si lo odio que creo que soy ateo por que dije, quien cojones pondría el domingo como el día de Dios. Pues si no crees en Dios no iras al cielo. Solo me interesaría ir al cielo si alguien me asegura que en la sala de espera me pondrán el KidA de Radiohead. Creo que hasta que no te mueras no lo sabrás. Ya, por eso lo escucho en la mini cadena.

Oye, y si eliminamos el domingo del calendario. Ufff, peor, saltamos directamente al lunes, prefiero a la que nunca se va de tu cama un domingo por la mañana cuando tú lo único que quieres es tomarte una aspirina y tumbarte solo en el sofá a ver algún partido, lo prefiero antes que el lunes. Ok, pues saltemos al martes. No sé si esta solución tuya me agrada. Y entonces por qué no eliminamos el sábado noche, que parece ser el desencadenante del problema. Imposible, porque entonces no tendrían sentido los demás días de la semana. Ya, claro.

Bueno pues tendrás que hacer algo, vives en una tienda de campaña, sin sofás, ni tele, ni palomitas, y hoy nadie se larga o se queda, porque no hay nadie. Estas tú. Ya pero yo soy tu amigo imaginario y eso no cuenta. Podría poner música, eso siempre me alegra los domingos. Y tus vecinos, que dirán?. Ellos también odian los domingos, seguro. Bueno pues pon música. Y que pongo?. Sunday de Bloc Party. Joder, eso es muy poco original. Mira Fher, tú eres muy poco original, siempre te levantas con resaca los domingos, así que tú me dirás. Oye Sr. Canguro, eres el amigo invisible más coñazo que me he echado. Bueno eso tiene fácil solución, búscate a otro.

Sr. Koala. Dime. Atropellamos anoche a los patitos?.No, creo que no.