
Dársena mil. Sube, baja. Veinte kilos a mis espaldas como el jorobado de Notredame escalando las alubias mágicas. Dársena un millón. Asientos abatibles con el té de leche condensada. Los esquimales me sonríen en el asiento de atrás. ¡Conductor no cojas el teléfono!, pero coge el teléfono. Kentucky Fried Chicken y fotos frente al espejo. Vacaciones en Malasia y los niños salen escopetado tras la muralla china. La galleta de la suerte me dice que hoy no es el día. La pipa no enciende o el tabaco no prende, que pinta de gilipollas tengo con esto en la boca, inexperto en el arte de la tabacalera me los lío con este tabaco para asombro de mis pulmones. Que playa más sucia sin barquitos de playmobil. Cervezas con dos anclas que me dan fuerza como las espinacas a Popeye. Ya no me hago fotos frente al espejo, ahora me hago una paja con la mano libre que con la otra me compro un billete a Singapur, que no es Liliput, aquí hay gigantes de hierro y cristal. Gente con puntos rojos en la frente como si un francotirador estuviese escondido en cada esquina me señala que estoy en Little India, durmiendo al lado del restaurante Katmandú, con grandes fotos de sus montañas, ratón colorao ahí ya has sido malo. Me revuelvo en la cama, vuelven los demonios y no tengo al padre Damien Karras para que me exorcice, iros y dejarme ser feliz ya, vomito bilis de palabrería.
Ciudad limpia, casi perfecta. Pero… que aburrido hemos hecho los occidentales este mundo, ya no encuentro palmeras de chocolate y solo veo mimos tras los cristales. Una ciudad sin putas en sus calles no puede llamarse ciudad.
El autobús es mágico y misterioso. Por eso paramos en la frontera-supermercado, donde la cajera me pone un sello en el pasaporte y me dice que el sombrero no va bien para el sitio donde voy. ¿Y como sabes donde voy?. Porque la dársena mil millones va a la isla de Tioman. Jiji, que nombre más gracioso, sabe que en español se dice, hey tío, y en inglés, hey man. Pero tú sabes quién soy yo, soy Marilyn Monroe de rosa. Pues entonces póngame una de calamares y otra de chopitos y déjese de tanto fideo chino que ando con la cagada líquida, ahora si me permiten me largo al excusado. Ohhhh…MIERDA



