David Bowie, Ian curtis. David Bowie, Ian Curtis...delante de una tienda de ropa intento decidir cual de las dos caras llevaré con entusiasmo juvenil en mi pecho. Nos encontramos en Ko Phi Phi, la joya de las islas tailandesas. La playa de "La playa". Un lugar donde te puedes encontrar una camiseta de Bob Marley sobre un fondo de colores chillones, y bailar borracho sobre una tarima a dos metros del mar y aún sentir que estás en un paraiso perdido.
David Bowie,Ian Curtis...creo que siempre me ha sentado mejor llevar a vivos que a muertos. Pago la camiseta de Bowie mientras el cantante de Joy Division me mira con sus ojos tristes desde el perchero, como intentando hacer entender que aun muerto, la vida le sigue pareciendo una mierda. Nunca entendiste la libertad, hasta que al final te sentiste libre para ahorcarte en el comedor de tu casa.
Salgo con la palabra "libre" rondando mi cabeza y como por un impulso mecanico entro en una Tatoo shop, donde un chaval de diecisiete años me tatua, con un bamboo de medio metro y una pequeña cuchilla, la palabra "libre" en tailandés sobre mi muñeca derecha. El dolor me hace sudar mientras veo la tinta negra inyectándose en mi piel. Marcada ya para siempre, para que no olvide sentirme libre para hacer gilipolleces como esta. Libre de seguir llevando la cara de una estrella del pop sobre mi pecho. De gritar "I belive In Joy Division". Libre de follar o no follar. De salir o entrar. De creer o no creer. Escribir o leer. De estar tan perdido aún, que no sé ni a lo que me quiero dedicar. De decir "te quiero" aunque no crea en el amor. De morirme solo, aunque no crea ni lo que digo. De decirle al ni;o que acabe, que mi muñeca revienta, y ver que neni también es libre de seguir este juego de palabras.
Viajamos a Phuket. Un circo de cuatro esquinas. Cuando te alejas de los focos puedes encontrar la tranquilidad, incluso la belleza. Pero el espectaculo está en el centro para el disfrute de niños y mayores. Precios insolitos. Nos unimos a la fiesta. Estreno mi camiseta verde de Bowie, junto al color de los luminosos, la música, el ajetreo. Las chicas tailandesas, muchas de ellas putas, bailan frenéticas dentro de los locales. Los extranjeros, muchos de ellos viejos, se chupan la baba de la comisura de los labios. Los demás, miramos asombrados como si de un truco de magia se tratara, que parece que es real, aunque buscamos el truco y la mentira.
Cuatro chicas jóvenes bailan sobre una barra americana siguiendo el ritmo de la canción "Digital", o mas bien el soniquete tecno que la acompaña. Casualidades de esta historia, la voz de Curtis se oye ahogada por la base tecno de la versión. La canción de Joy Division me recuerda la propia historia del nombre del grupo. La división alegre, mujeres alemanas transformadas en putas para disfrute de los altos mandos nazis, madres de la que sería la futura y auténtica raza aria. Hoy las putas tienen la tez oscura y los ojos achinados, se contorsionan delante de alemanes, ingleses, americanos, japoneses, franceses......que disfrutan de su "división alegre".
La palabra ''libre" pegada a mí, no sé que nivel alcanza en este espectaculo. Libertad de hacer lo que uno quiera con su cuerpo, con su dinero. Juego de la libertad. El todo o nada. Fascismo o anarquismo. Duro o blando. Donde no hay equilibrio porque nadie lo encuentra. Y yo me callo, que no soy juez, ni Dios, y tal vez un día mis billetes vaya a esas manos y mi polla a esos coños. Pero cuando ves a un viejo llevando de la mano a una adolescente. Por qué él, es libre para hacer esto? Es ella realmente libre de hacerlo?. Neni y yo nos subimos a la moto y nos largamos. Por hoy no me apetece gritar "I belive in Joy Division".
http://www.youtube.com/watch?v=tRnWYALFPCw&feature=related
Y yo mientras, sumida mis ultimos dias en la evasion total de la montanha!
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