martes, 16 de febrero de 2010

R.I.P


Espero impaciente. Me muevo de un lado a otro. Meo cada diez minutos. Mirándome al espejo. Colocándome cada pelo. Me apoyo sobre una columna y miro la puerta, y sin saber porque tarareo un melodía. Silbando una canción. “Kiss me”, y me viene a la mente la imagen de esa fabulosa portada. El “Kiss me, kiss me, kiss me” de The Cure. Con esos labios desenfocados. Esos labios rojos. Tan rojos como las baldosas que pisamos. Cuando nos fundimos en un beso. Nos fundimos en un abrazo. “kiss me, kiss me, kiss me”.

http://www.youtube.com/watch?v=9bIbLQTtD28

Y la furgoneta está preparada, limpia y ordenada, para emprender el viaje, ponernos en el camino. Revisamos la ruta, metidos en la gran cama. A nenis le gusta la idea, mientras la lluvia golpea el techo de la furgoneta. Y al día siguiente Km 1. Las ruedas giran. Manos al volante. Ya somos un punto en el mapa. Y nos repetimos con el aire fresco entrando por la ventana. Que felices somos, que suerte tenemos.

Pero la suerte no nos encuentra en el mapa. Tal vez vamos demasiado deprisa. A 70 km de Byron, cuando aún hacemos la digestión del desayuno. Un sonido, un grito de dolor profundo sale del motor. Y en 1 minuto, sobre el arcén de la Pacific higway, miramos la furgoneta que ha decidido decir hasta aquí.

Moscones gigantes sobre la piel. Trailers gigantes que mueven todo a su paso. No hay cobertura. No hay grua. A lo lejos un barbudo descansa apoyado en su furgoneta. Vamos en su busca. Dientes ennegrecidos y lata de cerveza en la mano. Nos explica donde esta el pueblo mas cercano. Y sin saber como ir, le preguntamos (en ingles).

-nos puede llevar hasta allí.
-claro.
-nos espera un momento que vamos a recoger unas cosas.
-sí, tranquilos, mi mujer me lleva esperando desde hace tres navidades.

Su perro me mira desde la parte de atrás de su furgoneta. Lenguaje de perros. Y le digo. Perro, perrito, como salgo de esta.

Byebye. God luck. ¿dientes negros esperara otras navidades para volver a casa?. Y el mecánico mas cercano me da el teléfono de la grúa. Y llamo. Y nos recoge. Y volamos en busca de mi furgoneta, abandonada en mitad de la nada. Y la recogemos. Y nenis y yo nos miramos. Y nos cogemos de la mano, que seguro que esto se soluciona. Pero la solución también se perdió en el mapa. Y cuando el mecánico intenta arrancar, solo suelta un…FUCK. Anunciándome como un doctor en la sala de espera de un hospital…your van is dead. ¡DEAD!... WHY. No oil, the motor is dead, maybe a new motor is 5.000$. 5000$, your are crazy, with this money I can to buy other van.I know guy, I know but your van is dead. Y con esa trágica frase acaba la historia de la perroneta.

Un buen amigo me dijo que la perroneta y yo, parecíamos un matrimonio. Amor-odio. Siempre creándonos problemas. Tal vez fueron los celos. No entendió la llegada de nenis. No entendió el sudor, los gemidos en su propio vientre. My van is dead. Y mientras en la parte de atrás de un mecánico rodeamos la furgoneta de todas nuestras pertenencias, esperando que el vasco nos venga a recoger. Me muero de pena, viéndola vacía. Sabiendo que esta parte de la historia ha terminado. Y no pienso en el dinero que he perdido. 2000 euros que se van con ese trozo de metal. Poco me importa el dinero ahora. Fue un riesgo. Fue una apuesta. Jugué a negro y salió rojo. Ya nadie me quitara los dos meses que viví en ella. Sin teles de plasma. Ni sillones cómodos. Sin duchas calientes. Ni baños de mármol. Ni todas las mierdas del Ikea que re decoran nuestra aburrida vida. Cumplí la misión. Encontré mi espíritu. Si sale la lagrima es de pena, de incredulidad. Alguien me despertó del sueño. Y a todos nos jode que nos levanten de un buen sueño.

Y mañana se la llevaran al desguace. Y el mundo no se acaba me dice el mecánico. Y saliendo de su negocio montados en el coche del vasco, veo a la perroneta quedarse sola. Las nubes negras por encima suya, la auguran una noche lluviosa. Una noche dura. Su ultima noche.

Y de nuevo en Byron nenis y yo fumamos bajo un tejadillo de madera. Estamos sin casa. Estamos sin vehículo. Estamos sin viaje…hace años me ahogaba en los problemas. Giraban y giraban. Y no pensaba. Solo me angustiaba. Pero este viaje me esta enseñando, que las paginas de mi historia pasan hacia delante y las ya escritas, escritas están. Y como dijo un sabio. Caminante no hay camino, se hace camino al andar. Así que andemos. Nenis, te has cruzado medio mundo para hacer conmigo este camino,así que andemos. Y treinta minutos después delante del ordenador recuperamos la sonrisa, el espíritu aventurero. Rehacemos la ruta. Fabricamos un nuevo viaje. Creamos un nuevo camino. Aviones. Autobuses. Alquiler de furgoneta. Melbourne. Adelaida. Y el outback. Y el Uluru. Y Sídney. Y…y…y…y el dinero?. Pues cuando se acabe………………………….se acabó

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